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Política

Milei provoca una crisis diplomática con Brasil y abre flancos económicos que sus propios aliados advierten como peligrosos

El retiro del embajador brasileño, las fracturas en el Senado por la Ley de Tierras y la advertencia de economistas cercanos al Gobierno marcan una semana de…

Foto de Julián BrusPor Julián Brus · Cofundador y editor de Negocios y Economía4 min de lectura
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Imagen: Milei provoca una crisis diplomática con Brasil y abre flancos económicos que sus propios aliados advierten como peligrosos
Foto: REUTERS

Hay momentos en que el libreto presidencial choca con la realidad. Esta semana, varios frentes se abrieron al mismo tiempo.

Javier Milei calificó a Lula Da Silva de "ladrón" y "corrupto", y auguró que Brasil "se pinte de azul". La respuesta llegó en horas: el presidente brasileño retiró a su embajador Julio Bitelli y redujo al mínimo la relación diplomática con Buenos Aires.

La cancillería que no vio venir lo que estaba a la vista

Una semana antes del retiro del embajador, el canciller Pablo Quirno había descartado cualquier escalada. "No hay ninguna chance de que de nuestro lado las relaciones se rompan", declaró. La realidad lo desmintió en tiempo récord.

El episodio no es un accidente. Es el patrón: declaraciones dogmáticas, consecuencias impredecibles y sin rectificaciones posteriores. Milei también afirmó estos días que existen "terroristas disfrazados de estudiantes, periodistas, profesores e investigadores", sin aclaración oficial posterior.

La Ley de Tierras, en el filo del voto

En paralelo, el Gobierno empuja la Ley de Tierras en el Senado —con un techo del 25% para la compra extranjera como concesión clave— pero los votos no están garantizados. "Estamos exageradamente justos", reconoció un legislador oficialista que sí votará a favor, aunque se preguntó "por qué el apuro de Sturzenegger con algo que no se debatió como corresponde".

El propio Milei viajó a Ecuador para que Victoria Villarruel, presidenta del Senado, quede a cargo del Ejecutivo y no pueda desempatar en caso de empate. "No vamos a tener un Cobos", aseguran desde el oficialismo. Bartolomé Abdala presidirá la sesión.

Cuando los aliados económicos empiezan a incomodarse

Más significativo aún: economistas del círculo íntimo del Gobierno empezaron a levantar la voz. Miguel Ángel Broda —por cuyo estudio pasaron Melconian, Espert, Giacomini y el propio Milei— dijo que "seguramente la calle estaría mejor con un dólar un poco más caro" y que abrir la economía con tipo de cambio barato y China pujante "no es lo mejor para un país que tiene que tener industria". Su diagnóstico sobre el elector de Milei fue directo: "Va a ser duro".

Mientras tanto, la desregulación de Sturzenegger produjo un conflicto en los puertos: los cambios en practicaje y pilotaje mercante desencadenaron una medida de fuerza que paralizó operaciones y afectó a 45 buques del polo agroindustrial. El perjuicio estimado: entre 50.000 y 100.000 dólares diarios por barco. El Gobierno tuvo que dar marcha atrás con el decreto y activó una mesa de trabajo.

El peronismo, también fragmentado

Del otro lado del ring, el peronismo tampoco presenta un frente unido. El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, lanzó consignas de "expropiación y nacionalización" que generaron alarma en el entorno de Axel Kicillof. "Quieren perder, no hay otra", resonó en La Plata. Kicillof apuesta a construir un espacio propio —el Movimiento Derecho al Futuro— y descarta la reunificación con Cristina Kirchner. "Cada uno arma lo suyo y el año que viene, con encuestas en la mano, se decidirá", sintetizaron desde su entorno.

La pregunta que queda abierta es si la acumulación de frentes —diplomático, legislativo, económico y judicial— puede sostenerse sin costos mayores en un año electoral que ya empieza a definir posiciones.

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