Sanz lo dijo sin filtro: la reelección de Milei es un relato, y sin oposición real, Argentina pierde
El exsenador radical rompió el silencio: cuestionó al oficialismo, al peronismo y advirtió que la polarización cierra el debate sobre soluciones reales.
Por Julián Brus · Cofundador y editor de Negocios y Economía3 min de lectura
La reelección de Milei no está garantizada. Quien lo dice no es un rival circunstancial: es Ernesto Sanz, el dirigente radical que construyó Cambiemos y que vuelve al ruedo con un diagnóstico incómodo para todos.
"La reelección de Milei no es un hecho, es un relato del Gobierno", disparó el exsenador en su primera aparición pública relevante en años. Y agregó algo igual de disruptivo: si el peronismo no explicita una propuesta para el país, "es grave".
El tablero político que nadie quiere ver
Sanz no apunta a un solo blanco. Su lectura es sistémica: el sistema político argentino tiene dos protagonistas que se retroalimentan —el oficialismo libertario y el peronismo— y esa polarización cierra el espacio para soluciones de fondo.
"Si es pollo o pasta, estamos jodidos", resumió, con la contundencia de quien ya no tiene nada que perder electoralmente pero sí reputación intelectual que cuidar.
Su diagnóstico central: la política argentina se volvió "líquida, gelatinosa". Las instituciones se diluyeron, los partidos perdieron peso y los valores se negociaron. El resultado impacta directamente en la confianza ciudadana, especialmente entre los jóvenes.
Qué propone y a quién menciona
Sanz no se queda en la crítica. Defiende las PASO como mecanismo ordenador de una oposición fragmentada y propone un esquema de tres o cuatro fuerzas compitiendo con ballotage: "Será un paso cualitativo enorme", sostuvo.
Mencionó al exministro Hernán Lacunza como perfil con "formación y mirada realista" para una eventual alternativa, y se preguntó si el radicalismo puede aportar figuras equivalentes. También reconoció haber hablado con Mauricio Macri sobre la encrucijada del PRO: preservar su peso en la Ciudad de Buenos Aires o proyectarse a escala nacional.
Lo que el modelo oficial no resuelve
El punto más estratégico del análisis de Sanz no es político: es económico. Reconoció que el Gobierno ordenó la inflación y el déficit fiscal, pero advirtió que esos logros macroeconómicos no llegan a los ingresos, a las pymes ni a la reducción de la desigualdad.
Su lectura: el modelo oficial apuesta al RIGI —minería, gas, petróleo, grandes inversiones— y espera que el derrame haga el trabajo. "Este modelo no piensa en las pymes", sentenció.
Cuatro pendientes estructurales, según Sanz: justicia, educación, sistema político y sistema monetario. En el último, reconoció avances del Gobierno. En los otros tres, nada.
La pregunta que deja flotando no es quién gana en 2027. Es si Argentina llega a ese año con una oferta política que valga la pena elegir.






