Bullrich le pone límites a Milei: instituciones, prensa y la velocidad de la recuperación en el centro del debate
La senadora libertaria se diferenció públicamente del Presidente en tres frentes: poder ejecutivo, libertad de expresión y ritmo de la mejora económica.
Por Julián Brus · Cofundador y editor de Negocios y Economía3 min de lectura
La grieta no está donde se esperaba. Patricia Bullrich, referente del bloque senatorial libertario, eligió un almuerzo en el Colegio de Abogados de Buenos Aires para trazar distancia con Javier Milei en tres puntos que tocan el núcleo del modelo de gobierno.
No fue una crítica de la oposición. Fue una señal interna.
Instituciones primero
Bullrich planteó dos límites que, según ella, el Ejecutivo no debería cruzar: la relación con los demás poderes del Estado y la libertad de expresión. Reconoció abiertamente que existen "discusiones respecto a la calidad institucional y cuestiones respecto a la prensa", de acuerdo con lo relevado por fuentes presentes en el evento.
"Debemos respetar la Constitución como pacto que nos obliga", afirmó, según consignó la cobertura del encuentro. La frase no es solo retórica: en el contexto de un gobierno que acumula tensiones con el Congreso y parte de la prensa, el posicionamiento tiene peso político real.
El dolor económico y la condición electoral
Bullrich también reconoció algo que el oficialismo rara vez verbaliza con tanta crudeza: el proceso de estabilización genera "miedo social" porque el dolor es concreto antes que los beneficios. Planteó que la continuidad electoral es la condición necesaria para que las reformas puedan consolidarse.
El mensaje implícito es claro: sin votos en 2025 y 2027, el programa se interrumpe.
Velocidad de recuperación: el punto más incómodo
Quizás el cuestionamiento más técnico —y más relevante para el sector privado— fue su planteo sobre el ritmo de extensión del alivio fiscal. Bullrich cuestionó la velocidad con que el esquema del RIGI —diseñado para grandes inversiones— se traslada al resto de la economía, especialmente a empresas sin el volumen necesario para acceder a ese régimen.
"Me preocupa muchísimo la velocidad de la recuperación", señaló, según consignaron los medios. No cuestionó la dirección del programa, sino su alcance real para las pymes y los trabajadores.
Mientras Milei salía a defender el nivel de consumo con dureza —"has sido engañado por un chanta", le dijo a quienes cuestionan los datos—, su propia aliada en el Senado marcaba una cadencia diferente desde adentro.
La pregunta que queda abierta: ¿es esta diferencia una tensión que el oficialismo puede administrar, o el primer síntoma de una fractura que se profundizará a medida que se acerquen las elecciones?






