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Política

Bullrich acumula poder propio y amenaza el ecosistema oficialista antes de 2027

Con solo el 39% de sus votantes alineados con LLA y una imagen que iguala a Milei, la senadora consolida autonomía sin romper con el Gobierno.

Foto de Julián BrusPor Julián Brus · Cofundador y editor de Negocios y Economía3 min de lectura
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Imagen: Bullrich acumula poder propio y amenaza el ecosistema oficialista antes de 2027
Foto: La Nación Política

El equilibrio que cada vez cuesta más sostener

Patricia Bullrich encontró su punto de palanca: no romper, pero no ceder. Con una imagen positiva del 39% —equivalente a la del presidente Milei según sondeos recientes—, la senadora opera con margen propio y lo sabe.

Su equipo es explícito: está "cuidando un electorado propio" de cara a 2027, según fuentes cercanas a la senadora citadas por La Nación. No se trata de disidencia emocional, sino de cálculo político puro.

Los números que la empoderan

La encuesta ESPOP de septiembre 2026 de la Universidad de San Andrés es el dato más duro de este tablero: apenas el 39% de quienes votaron a Bullrich en 2023 sigue alineado con LLA. Es la tasa de retención más baja entre todos los espacios del oficialismo.

La caída es igualmente reveladora en términos de aprobación: el apoyo al Gobierno entre sus votantes pasó del 84% en enero de 2024 al 56% en septiembre de 2026. En el núcleo duro libertario, ese número permanece por encima del 70%. La diferencia define todo.

Una estrategia de autonomía activada

Bullrich consolidó un perfil autónomo para no quedar arrastrada si el experimento económico de Milei no rinde frutos en las urnas, según análisis del movimiento interno dentro del espacio. Sus principales señales de diferenciación: críticas veladas a la "falta de empatía y asfixia a la micro" del Gobierno, y la gestión calculada del timing de su posicionamiento —incluyendo movimientos comunicacionales como el uso de la canción de Lali, que su equipo tenía preparada esperando el momento oportuno.

Milei respondió con la táctica opuesta: quitarle trascendencia al conflicto. La imagen positiva del Gobierno ronda el 33% —contra una negativa de 56,6%— lo que convierte la gestión de tensiones internas en una prioridad táctica para el oficialismo.

Lo que está en juego

La pulseada no es ideológica. Es una disputa por el liderazgo del centroderecha con la mira puesta en 2027. Bullrich aspira a integrarse en una fórmula presidencial con "peso propio", no como acompañante. Y tiene los números para negociar desde ahí.

La pregunta que el oficialismo no puede ignorar: si el desempeño económico no mejora antes del cierre electoral, ¿quién absorberá ese electorado que ya se está despegando?

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