Vaca Muerta vale más que la soja: la disputa que definirá quién gobierna Argentina en 2027
El sector energético ya aportó u$s 3.844 millones en el primer cuatrimestre de 2026. La pelea por ese activo estratégico reordena toda la política argentina.
Por Julián Brus · Cofundador y editor de Negocios y Economía3 min de lectura
El recurso que puede decidir la próxima elección no está en una urna: está en la Patagonia.
Vaca Muerta se convirtió en el activo político más codiciado de Argentina. Milei lo usa como palanca de transformación exportadora; el kirchnerismo lo señala como una caja multimillonaria que le daría poder si recupera el gobierno. La disputa es económica, pero sus consecuencias son puramente electorales.
El número que lo explica todo
El complejo energético aportó un superávit de u$s 3.844 millones solo en el primer cuatrimestre de 2026, representando cerca de la mitad del superávit comercial del período, según datos relevados en análisis de mayo de 2026. Las estimaciones privadas proyectan que el superávit comercial total de 2026 podría superar los 16.000 millones de dólares —un número comparable al auge kirchnerista de 2008, cuando la soja financiaba el modelo.
Dos motores traccionan ese resultado: el agro con alto desempeño y los hidrocarburos con volúmenes crecientes de Vaca Muerta. La combinación no es casual: es la misma arquitectura que sostuvo políticamente al kirchnerismo durante años, pero con un protagonista diferente.
Lo que Milei construyó (y lo que el kirchnerismo espera)
A casi tres años de gobierno, el oficialismo puede mostrar indicadores que antes parecían improbables: inflación a la baja, déficit fiscal eliminado y un Estado nacional más pequeño. Vaca Muerta aceleró su crecimiento y la minería comenzó a recibir inversiones significativas, con las que el gobierno proyecta modificar la matriz exportadora del país en los próximos años, según relevamientos de septiembre de 2026.
Pero el kirchnerismo llega a 2027 con tres incentivos electorales concretos: Vaca Muerta como potencial caja de políticas públicas, una macroeconomía relativamente ordenada —el ajuste ya fue absorbido— y la disciplina electoral histórica del peronismo para alinearse en un balotaje. No es un escenario menor.
La paradoja del legado ajeno
Lo que hace estratégicamente incómoda la posición de Milei es que Vaca Muerta, como la soja en su momento, puede beneficiar tanto al gobierno que lo desarrolla como al que llegue después a administrar los frutos. El kirchnerismo no construyó la fiebre de la soja, pero la convirtió en poder durante más de una década.
La pregunta que ningún analista puede responder hoy es si Milei logrará que Vaca Muerta quede asociada a su nombre en el imaginario electoral —o si, como ocurrió con la renta agraria, el recurso termina siendo una plataforma para quien llegue después.






