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Economía

Trabajadores en blanco con hijos: la asignación familiar perdió el 45% de su valor real desde 2016

Un informe de la UCA revela que la asignación familiar del SUAF vale casi la mitad que hace una década, mientras la AUH con Prestación Alimentar creció un 60%…

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Imagen: Trabajadores en blanco con hijos: la asignación familiar perdió el 45% de su valor real desde 2016
Foto: Infobae Economía

Los empleados formales con hijos cobran hoy una asignación que, en términos reales, vale menos de la mitad que en 2016. Eso no es una estimación optimista: es el diagnóstico del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina.

La brecha no es un accidente del sistema. Es el resultado acumulado de decisiones políticas, congelamientos y refuerzos selectivos que beneficiaron a un esquema y dejaron rezagado al otro.

La asignación que se derritió

Entre 2016 y septiembre de 2026, la asignación familiar por hijo del Sistema Único de Asignaciones Familiares (SUAF) perdió un 45% de su poder adquisitivo, según el ODSA-UCA. En el tramo de menores ingresos, el deterioro fue aún más pronunciado: la cobertura de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) cayó casi un 48%, pasando del 40% al 20,8% para un hogar tipo de dos adultos y dos niños en el Gran Buenos Aires.

En números concretos, para septiembre de 2026 un hogar con dos hijos en el tramo 1 del SUAF —el de mayores beneficios— recibía $154.050 mensuales. En el tramo 4, apenas $32.434.

El otro sistema, otro camino

Mientras el SUAF se erosionaba, la Asignación Universal por Hijo (AUH) tomó un rumbo diferente. En 2020 se sumó la Prestación Alimentar; en 2024, el monto de la AUH se duplicó. El resultado: en septiembre de 2026, la AUH junto con la Prestación Alimentar cubría el 48,7% de la CBA para un hogar tipo, contra el 32% que cubría la AUH sola en 2016.

En términos reales, la AUH vale hoy un 9% más que en 2016. Al sumar la Prestación Alimentar, el poder de compra combinado es un 60% mayor que hace una década. Un hogar con dos hijos que percibe ambas transferencias recibe $359.749 por mes —más del doble que el tramo 1 del SUAF.

Desde julio de 2024, ambos actualizan por IPC. Pero el daño ya estaba hecho

Desde julio de 2024, tanto la AUH como el SUAF se actualizan mensualmente según el IPC de dos meses atrás. Ese mecanismo frenó el deterioro del SUAF pero no recuperó lo perdido. Entre septiembre de 2025 e igual mes de 2026, ambas asignaciones subieron 33,8%, levemente por encima de la inflación interanual del 33,4%. La mejora real fue de apenas 0,4%.

El problema adicional es que el IPC general no siempre sigue al costo de los alimentos. En los últimos doce meses, la AUH subió 33,8%, pero la CBA aumentó 40%. La brecha se ensanchó entre noviembre de 2025 y enero de 2026, cuando la canasta alimentaria subió entre 4% y 6% mensual.

La Prestación Alimentar, por su parte, estuvo congelada entre junio de 2024 y abril de 2026, perdiendo 44,1% de su valor real en ese período. El aumento del 38,3% aplicado en mayo aún no alcanzó para recuperar ese terreno: en septiembre, su valor real todavía estaba casi 30% por debajo del nivel de junio de 2024.

Dos sistemas, un mismo nivel de pobreza

El hallazgo más contundente del informe es social: los hogares asalariados formales del tramo 1 del SUAF se parecen cada vez más a los que reciben AUH, tanto en composición familiar como en vulnerabilidad económica.

Según microdatos de la EPH del INDEC procesados por el ODSA-UCA, en el primer trimestre de 2026 el 61% de los hogares del tramo 1 del SUAF estaba en situación de pobreza y el 15% en indigencia —con la asignación incluida. Entre los hogares con AUH, los valores eran 64% y 14%, respectivamente. Casi idénticos. Con una diferencia clave: la transferencia que reciben es 2,3 veces menor.

La AUH más la Prestación Alimentar reduce la indigencia en alrededor de 20 puntos porcentuales. El SUAF del tramo 1, en 11 puntos. En los tramos 2 a 4, el efecto es casi nulo.

Los límites que expulsan

Un factor estructural agravó la situación: los topes de ingresos para acceder al SUAF estuvieron congelados entre marzo de 2022 y febrero de 2023 en $158.366, mientras la inflación acumuló 102,5% en ese período. Hogares que seguían siendo pobres dejaron de calificar para cobrar la asignación. En el primer trimestre de 2023, los hogares que superaban el tope registraron por primera vez pobreza del 10,7%; los que sí cobraban el SUAF alcanzaron un máximo del 53,9% de pobreza.

Después de la actualización de 2024, el tramo 1 quedó más acotado: hoy solo acceden hogares con ingresos por debajo de 0,76 canastas, contra 1,28 canastas en 2018. El sistema cubre a menos personas y les transfiere menos.

Qué propone la UCA

El ODSA plantea tres líneas de acción: actualizar los límites de los tramos según el valor de la canasta, reforzar el monto de los tramos más bajos, y atar la Prestación Alimentar a la CBA para evitar que los congelamientos vuelvan a destruir su poder de compra.

La pregunta que queda abierta es política y económica a la vez: ¿tiene sentido mantener dos sistemas que producen resultados similares en pobreza pero transfieren montos radicalmente distintos según la formalidad laboral del hogar?

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