inDrive, Pony.ai y Nvidia van por los robotaxis en Asia Central: ¿el modelo que puede replicarse en mercados emergentes?
La rival de Uber firmó un acuerdo para probar autos autónomos en Kazajistán en 2027, con tecnología de Pony.ai y chips de Nvidia, en un modelo de bajo costo…
Por Ariel Serato · Cofundador y editor de IA y Tecnología4 min de lectura
El futuro del transporte autónomo no se está jugando solo en San Francisco o Shanghái. inDrive, la plataforma de viajes que permite negociar tarifas entre pasajeros y conductores, acaba de formalizar una alianza con Pony.ai y Nvidia para lanzar pruebas de robotaxis en Astana, la capital de Kazajistán, en la primera mitad de 2027.
El acuerdo —un memorando de entendimiento firmado el viernes— no es solo una apuesta tecnológica. Es una señal de que el modelo de movilidad autónoma está migrando aceleradamente hacia mercados emergentes, donde el costo es el factor decisivo.
Un modelo de capital ligero en mercados donde el precio manda
"Nuestro enfoque es capital-light por diseño", explicó Yuri Misnik, CTO de inDrive, a TechCrunch. "Trabajamos con socios en distintos mercados, combinando su expertise con el nuestro para mejorar la experiencia del usuario."
Bajo el esquema acordado, Pony.ai aportará sus robotaxis de séptima generación (Gen-7), inDrive los integrará a su app y operará la flota en Kazajistán, mientras Nvidia proveerá la infraestructura de IA: su plataforma Hyperion y el sistema de seguridad Halos.
Nvidia no llega solo como proveedor de chips. Ali Kani, vicepresidente de automotriz de la compañía, señaló que la plataforma Hyperion reduce los costos de desarrollo al ofrecer una base lista de sensores y computación, evitando que cada empresa construya su stack desde cero. "Esos ahorros son especialmente relevantes en mercados emergentes, donde el ride-hailing ya es relativamente accesible", afirmó Kani.
Astana como laboratorio: frío extremo, 1,7 millones de personas, regulación favorable
La elección de Astana no es arbitraria. La ciudad enfrenta inviernos severos, con meses de nieve y hielo, lo que la convierte en un campo de prueba exigente para los sistemas de conducción autónoma. "El éxito en Astana podría ofrecer aprendizajes valiosos para expandir la movilidad autónoma a otros lugares con condiciones similares", dijo Arsen Tomsky, fundador y CEO de inDrive.
Las pruebas iniciales contarán con un operador de seguridad a bordo, con el objetivo de llegar a viajes completamente sin conductor en una etapa posterior.
El contexto regulatorio también acompaña: Kazajistán anunció el mes pasado planes para lanzar servicios de taxi autónomo en 2027 e introdujo reglas para testing en vías públicas.
La jugada global: del Medio Oriente a los mercados donde Uber también se mueve
Este acuerdo no es el único que inDrive tiene sobre la mesa. En diciembre pasado, la compañía firmó un acuerdo con AI Driver de Arabia Saudita para explorar vehículos autónomos impulsados por WeRide en Riad, con un piloto previsto para la primera mitad de 2026, aunque su estado actual es incierto.
Mientras tanto, Uber —el rival directo— anunció este mes pruebas con robotaxis de Pony.ai en Londres, donde también opera con la startup británica Wayve. La competencia por liderar la movilidad autónoma fuera de EE.UU. y China se intensifica.
Pony.ai, por su parte, apunta a tener más de 3.500 robotaxis operando en más de 20 ciudades del mundo para fines de 2026, frente a una flota de 1.975 vehículos registrada a finales de junio.
Por qué importa más allá de Kazajistán
inDrive opera en más de 1.200 ciudades en 47 países y ya expandió su modelo al delivery, transporte interurbano y servicios financieros. Su lógica de bajo costo y partnerships locales es, en esencia, el mismo playbook que podría aplicar en ciudades de América Latina.
La pregunta que queda abierta: ¿qué mercado latinoamericano tiene la masa crítica, la regulación y el apetito para ser el próximo Astana?






