Inauguró una sala con su propio nombre en una escuela y ahora enfrenta un sumario: el caso que expone los límites del poder local
Magdalena Sierra, intendenta interina de Avellaneda, bautizó un espacio escolar con su nombre en funciones, violando una norma bonaerense clave.
Por Julián Brus · Cofundador y editor de Negocios y Economía3 min de lectura
Estar viva, en funciones y con nombre propio en una escuela pública: eso es lo que hoy pone a Magdalena Sierra en el centro de una polémica que ya escala a la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense.
La intendenta interina de Avellaneda inauguró una sala multiespacio en la Escuela Secundaria N.° 4 de Gerli que lleva su nombre —"Magdalena Sierra"— y luego lo difundió en sus redes sociales. Lo que parecía un gesto de gestión se convirtió en un problema político y administrativo.
La norma que nadie habría respetado
La reglamentación provincial es clara: los homenajes dentro de instituciones educativas —incluyendo aulas, bibliotecas, auditorios y salones— exigen que hayan transcurrido al menos diez años desde el fallecimiento de la persona homenajeada. Sierra no solo está viva: gobierna el municipio.
La norma contempla excepciones, pero hasta el momento no hay registro de que el establecimiento haya solicitado una autorización especial para apartarse del requisito. Tampoco trascendieron las actas de la votación interna, las alternativas analizadas ni cómo quedó conformada la terna final. Una de las opciones que no resultó elegida era "Héroes de Malvinas".
Oposición y peronismo, juntos en la denuncia
Lo llamativo es quiénes reclaman: sectores de la oposición y dirigentes del propio peronismo presentaron una denuncia y pidieron la apertura de un sumario ante la autoridad educativa provincial. El planteo apunta tanto al procedimiento como a la posible incompatibilidad con las reglas vigentes.
El mecanismo oficial prevé la participación de estudiantes, docentes y familias, con propuestas que deben pasar por una elección interna antes de llegar a las autoridades. Nada de eso fue documentado públicamente.
El contexto que agrava todo
Sierra asumió la intendencia en julio, cuando su esposo Jorge Ferraresi dejó el cargo para asumir como jefe de asesoramiento institucional. Su llegada fue vinculada con una posible candidatura a la gobernación de la provincia de Buenos Aires.
Ese trasfondo convierte la discusión por la sala de Gerli en algo más que una irregularidad administrativa: es una señal sobre cómo se gestiona la imagen pública cuando el poder está en transición.
Por ahora, la sala "Magdalena Sierra" sigue funcionando en la Escuela N.° 4. No hay resoluciones oficiales que expliquen el procedimiento seguido. La pregunta que queda abierta es si el sumario revelará una excepción autorizada o una decisión tomada por encima de las reglas.






