En vivoDólar Blue$1.495S&P 5005.304,70,35%Nasdaq16.685,30,62%Dólar MEP$1.486Bitcoin USD$63.8250,49%
Internacionales

Netanyahu rechaza el desarme de Hamas: sin acuerdo, la guerra en Gaza no tiene fecha de cierre

El primer ministro israelí endureció su postura ante los mediadores respaldados por EE.UU. y bloqueó la propuesta de retiradas progresivas a cambio del desarme.

Foto de Ariel SeratoPor Ariel Serato · Cofundador y editor de IA y Tecnología2 min de lectura
Compartir:
Ilustración genérica (imagen no disponible)
Imagen generada con IA

La negociación más observada del mundo acaba de chocar contra una pared.

Benjamin Netanyahu rechazó la propuesta de los mediadores respaldados por Estados Unidos que contemplaba el desarme de Hamas, según informó Bloomberg. La respuesta no fue una contraofertra: fue un endurecimiento de postura que cierra, al menos por ahora, la ventana diplomática más concreta de los últimos meses.

El nudo: retiro israelí por desarme

El mecanismo que los mediadores pusieron sobre la mesa implicaba un esquema de fases: Hamas depondría las armas a cambio de retiradas progresivas de las fuerzas israelíes de Gaza. Netanyahu expresó reparos ante esa reciprocidad y terminó rechazando el planteo de plano, de acuerdo con la cobertura de Bloomberg.

La posición del primer ministro consolida una línea que ya venía insinuándose: Israel no acepta compromisos que impliquen ceder terreno operativo mientras Hamas mantenga estructura de poder, armada o no.

Por qué importa más allá del conflicto

El estancamiento tiene consecuencias concretas que exceden el teatro de operaciones. La incertidumbre sostenida en Medio Oriente presiona sobre precios de energía, flujos de inversión regional y la agenda geopolítica de Washington en un año electoral con alto voltaje interno.

Para América Latina, donde varios gobiernos mantienen posiciones activas frente al conflicto —y donde el precio del petróleo es una variable macroeconómica de primer orden—, cada escalón de tensión en Gaza se traduce en ruido de fondo que complica la planificación.

La pregunta que queda abierta no es si habrá un nuevo intento de acuerdo. Habrá. La pregunta es cuánto territorio —literal y diplomático— habrá que reconstruir cuando llegue.

Compartir: