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Economía

U$S 39.000 millones duermen en bancos: el decreto que obliga a moverlos hacia empresas sin dólares

El Gobierno habilitó créditos en moneda extranjera para industria, construcción y comercio, aunque sus ingresos sean en pesos. El BCRA reglamentará los límites.

Foto de Julián BrusPor Julián Brus · Cofundador y editor de Negocios y Economía3 min de lectura
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Foto: Ámbito Financiero

Hay casi 40.000 millones de dólares depositados en el sistema financiero argentino y buena parte no se convierte en crédito. El Gobierno decidió cambiar eso.

A través de un decreto, el Ejecutivo habilitó a los bancos a otorgar préstamos en dólares a empresas que no generan divisas, es decir, a compañías de sectores como la industria, la construcción y el comercio, cuyos ingresos habituales son en pesos. La medida apunta directamente a movilizar capital que hoy permanece inmovilizado o depositado en el Banco Central con rendimientos bajos o nulos.

La brecha que el decreto intenta cerrar

Los números del propio decreto son elocuentes: al 30 de junio, los depósitos privados en moneda extranjera sumaban u$s 39.336 millones, mientras que los préstamos al sector privado alcanzaban apenas u$s 23.716 millones. La diferencia —más de 15.000 millones de dólares— es el blanco de esta política.

El contexto macroeconómico también pesa: durante los primeros siete meses de 2026, el Banco Central compró u$s 13.300 millones, superando el objetivo anual de u$s 10.000 millones. Y el sector privado no financiero acumula activos externos por u$s 262.014 millones, según datos del decreto.

Qué pueden hacer los bancos y qué no

El nuevo régimen no es una apertura sin límites. Las entidades financieras podrán destinar a estas líneas hasta el 15% de sus depósitos en moneda extranjera, y los créditos tendrán un requisito de capital equivalente al 125% del aplicado a financiaciones similares.

Además, los bancos deberán evaluar en cada caso la capacidad de repago de las empresas ante distintos escenarios de variación del tipo de cambio. El riesgo cambiario —prestar dólares a quien cobra en pesos— es el principal factor de exposición que el decreto busca acotar con estas salvaguardas.

El DNU también abre la posibilidad de que los fondos se utilicen para otorgar préstamos a otras personas jurídicas, bajo las condiciones que determine el BCRA, que tendrá a su cargo la reglamentación definitiva.

Lo que sigue

La efectividad real de la medida depende de dos variables: la velocidad con que el Banco Central publique la reglamentación y la disposición de los bancos a asumir el riesgo crediticio en un contexto de tipo de cambio flotante.

Para las empresas que miran opciones de financiamiento en dólares sin exportar un solo bien, esta ventana recién se abre. La pregunta es si el costo y las exigencias la harán genuinamente accesible, o si quedará como una herramienta disponible en el papel.

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