Milei perdió el control de la agenda y ahora necesita ganar a cualquier costo para no llegar débil a 2027
El fiasco de la ley de tierras expuso las grietas del oficialismo: aliados que se escapan, funcionarios que se culpan y un modelo desregulador que empieza a…
Por Julián Brus · Cofundador y editor de Negocios y Economía4 min de lectura
El Gobierno apostó fuerte y salió mal parado. La ley de inviolabilidad de la propiedad privada, que llegó al Senado como una pieza más de la arquitectura desreguladora de Javier Milei, se convirtió en un boomerang político de proporciones.
La Casa Rosada no solo perdió votos: perdió el relato.
El error que nadie quiso frenar a tiempo
Desde adentro del propio oficialismo surgieron las primeras autopsias. "Nadie le puso el cascabel al gato. Es un proyecto que no es prioritario. No dimos la discusión a tiempo. Y además no le cambiaba la vida a la gente", resumió un colaborador de la Casa Rosada, según reconstruyó Infobae.
En la reunión de mesa política del martes hubo un reconocimiento de que el proyecto estuvo "mal presentado", con el debate sobre la extranjerización de la tierra creciendo sin control. Pero en lugar de dar marcha atrás a tiempo, se eligió defender la iniciativa.
El resultado fue predecible: los votos de los aliados se escurrieron en cascada. Como último recurso, el Gobierno retiró el capítulo de tierras del texto.
Fútbol, redes y la agenda que se les fue de las manos
El proyecto tocó una fibra que el oficialismo no anticipó: el patriotismo. Hubo banderas en defensa de la soberanía en canchas de fútbol, pancartas contra senadores tildados de "vendepatria" y figuras como Tini Stoessel, Lali Espósito y Lisandro Martínez —defensor de la Selección— compartiendo videos en contra en sus redes sociales.
En las redes sociales se instaló el mensaje de que Milei buscaba actuar contra el interés nacional. La Casa Rosada perdió completamente las riendas de la conversación, según consigna Infobae. Un asesor lo llamó internamente "la agenda de la estratosfera".
El costo político real: mercados, aliados y 2027
Lo que está en juego no es solo una ley. El oficialismo sabe que no puede darse el lujo de perder en el Congreso, porque un clima de derrota fijaría un punto de partida complicado para el camino a 2027. Milei necesita demostrar —al sistema político y a los mercados— que su reelección es un escenario probable.
Ahora el foco vira hacia proyectos que el Gobierno considera estructurales: la reforma del Banco Central y la iniciativa de Inocencia Fiscal. El anteproyecto ómnibus de Federico Sturzenegger para desregular múltiples industrias —el libro, los medicamentos, el vino— tiene, según el análisis de Infobae, destino de freezer.
La ecuación rota con los gobernadores
El episodio dejó al desnudo algo más profundo: la fragilidad del vínculo entre la Casa Rosada y los gobernadores. El Gobierno venía midiendo lealtades a partir de los apoyos en el Congreso, para después definir aliados electorales de 2027. Los mandatarios provinciales dieron vuelta esa ecuación: primero las garantías electorales, después el apoyo parlamentario.
El caso de Neuquén es ilustrativo. El gobernador Rolando Figueroa envió a su senadora Julieta Corroza a votar en contra, mientras una senadora de LLA con pretensiones de disputar la provincia estaba sentada en primera fila en la conferencia de prensa de Patricia Bullrich.
El mapa electoral 2027 está más abierto y más incierto que nunca. Y la negociación que se avecina con el PRO —con Mauricio Macri regresando al país el sábado— puede encastrar el rompecabezas o desatar un festival de candidaturas. La diferencia depende de si hay acuerdo o no. Por ahora, no lo hay.






