American Airlines ganó $111 millones mientras Delta facturó $5.000 millones: la apuesta que puede cerrar esa brecha o hundirla
Con ingresos récord de $54.600 millones pero ganancias desplomadas un 87%, el CEO Robert Isom va all-in en cabinas premium para salvar a la aerolínea.
Por Julián Brus · Cofundador y editor de Negocios y Economía3 min de lecturaUna aerolínea puede romper récords de ingresos y aun así perder la guerra. Eso es exactamente lo que le pasó a American Airlines en 2025.
La brecha que duele
American reportó ingresos récord de $54.600 millones, pero su ganancia neta se desplomó a apenas $111 millones, un 87% menos que el año anterior. El contraste con sus rivales es brutal: Delta cerró el mismo período con $5.000 millones de utilidad y United con $3.400 millones. La diferencia no es de escala, es de estrategia.
El CEO Robert Isom tiene un mandato claro —y una presión enorme encima. Según fuentes del sector, la brecha de márgenes que separa a American de sus competidores superaría los $3.000 millones, y cerrarla exige más que discursos: exige una transformación estructural que algunos analistas calculan podría llevar más de una década.
La apuesta: monetizar la parte delantera del avión
La estrategia de Isom apunta directo a donde está el dinero: las cabinas premium. La aerolínea está invirtiendo en más asientos premium y lounges, y evalúa un nuevo pedido de aviones de fuselaje ancho entre Boeing y Airbus. La idea es capturar al viajero de alto rendimiento que hoy elige a Delta o United sin pensarlo dos veces.
Los primeros datos de 2026 son alentadores: los ingresos de las cabinas premium ya superaron a la cabina principal en el cuarto trimestre de 2025, y las reservas anticipadas de 2026 crecieron en doble dígito impulsadas por esos productos. Isom lo puso en términos inequívocos ante sus empleados: '2026 no puede simplemente sentirse diferente, tiene que serlo'.
La aerolínea también cuenta con un as estructural: su nueva asociación con Citi, que se proyecta aportará $10.000 millones anuales para finales de esta década, un flujo de ingresos que sus competidores no tienen en esa magnitud.
El argumento que los analistas ignoran
Hay una lectura que circula entre quienes conocen el sector en profundidad y que las comparaciones de titulares tienden a omitir. United goza actualmente de una ventaja de costos laborales de aproximadamente $1.000 millones anuales porque sus contratos sindicales todavía rezagan las tasas de mercado. American, en cambio, ya pagó aumentos significativos a pilotos y asistentes de vuelo —el 87% de sus 130.000 empleados están sindicalizados—. Esa diferencia de costos es temporal para United; para American, el ajuste ya está hecho.
Dicho de otro modo: parte de la brecha de rentabilidad actual refleja decisiones responsables que sus rivales aún tienen pendientes de pagar.
¿Cuánto tiempo tiene Isom?
La pregunta que los inversores no dicen en voz alta, pero sí formulan: ¿puede una transformación premium salvar a American antes de que la paciencia del mercado se agote? Los analistas son escépticos sobre los tiempos. Una transformación de esta magnitud —comparable a la que ejecutó Delta hace más de una década— no se mide en trimestres.
Pero si la apuesta premium funciona, si los contratos laborales se nivelan en la industria y si Citi cumple su proyección, el perfil financiero de American en 2028 puede lucir radicalmente distinto al de hoy. El riesgo es real. La oportunidad, también.






