El FMI respaldó el plan de Milei con la visita más importante en 8 años: qué espera el Fondo a cambio
Georgieva calificó su encuentro con Milei de 'productivo', alentó las reformas y visitó Vaca Muerta en una señal política y económica sin precedentes recientes.
Por Julián Brus · Cofundador y editor de Negocios y Economía2 min de lectura
El respaldo no fue simbólico. Kristalina Georgieva llegó a Buenos Aires, se reunió con el presidente Javier Milei, recorrió Vaca Muerta y le dijo al mundo que Argentina va por el camino correcto.
Es la primera visita de la directora gerente del FMI al país desde que asumió en 2019 y la primera de una máxima autoridad del Fondo en ocho años. El timing no es casual.
El peso de los números
Argentina carga con un crédito pendiente de 42.552 millones de DEG —aproximadamente US$57.700 millones—, lo que representa el 34,6% de todos los préstamos pendientes del FMI a nivel global. Cuando la jefa del Fondo viaja en persona, hay mucho más que protocolo en juego.
Antes de llegar a Casa Rosada, Georgieva se reunió con el ministro de Economía Luis Caputo y con el titular del Banco Central Santiago Bausili en el Palacio de Hacienda. Luego se sumó a un encuentro con el Gabinete completo.
Qué dijo y qué pidió
Georgieva calificó la conversación con Milei como 'productiva', reconoció el 'sacrificio' realizado por Argentina y lo instó a mantener su agenda de reformas para 'destrabar' la inversión y sostener el crecimiento.
El mensaje tiene dos caras: validación pública del modelo y una señal clara de que la continuidad del programa —y de los desembolsos— depende de no desviarse del rumbo.
La señal política que dejó Vaca Muerta
La visita a Vaca Muerta no fue un desvío turístico. Es el activo de exportación más estratégico de Argentina y el argumento más sólido para justificar que el país puede crecer y repagar. Que Georgieva lo haya recorrido en persona refuerza la narrativa de que hay fundamentos reales detrás del ajuste.
Mientras tanto, partidos de izquierda organizaron protestas para recibirla, y el sindicato ATE convocó a un paro nacional. La tensión social sigue siendo la variable que el mercado observa con más atención.
La pregunta que queda abierta: ¿puede Argentina sostener el ritmo de reformas el tiempo suficiente para que la inversión llegue antes de que la paciencia social se agote?






