Villarruel habilitó el voto remoto de una kirchnerista y puso en riesgo la Ley de Tierras
La vicepresidenta autorizó a Fernández Sagasti a votar a distancia por embarazo; Bullrich lo calificó de 'mamarracho jurídico' e inconstitucional.
Por Julián Brus · Cofundador y editor de Negocios y Economía3 min de lectura
Una decisión de Victoria Villarruel puede torcer el resultado de una de las leyes más sensibles del año. Y el fuego cruzado ya empezó dentro del propio espacio oficialista.
La presidenta del Senado autorizó a la senadora kirchnerista Anabel Fernández Sagasti a votar de forma remota en la sesión del próximo jueves, donde se tratará la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada —también conocida como Ley de Tierras. Fernández Sagasti, que cursa 32 semanas de embarazo, presentó un certificado médico que le prohíbe trasladarse a Buenos Aires desde Mendoza.
Una autorización que todavía no es definitiva
La habilitación fue dictada ad referéndum del cuerpo, lo que implica que el pleno del Senado deberá ratificarla formalmente durante la propia sesión. Aún está pendiente definir si esa ratificación requiere mayoría simple o dos tercios, según informaron fuentes parlamentarias.
En un escenario de paridad extrema, el voto de Fernández Sagasti puede ser decisivo. Eso convierte esta cuestión procedimental en una disputa de fondo sobre el resultado final.
Bullrich, sin filtros
Patricia Bullrich, senadora nacional del PRO, no tardó en reaccionar. Calificó la decisión como "un mamarracho jurídico" y "lo más antijurídico e inconstitucional que existe", argumentando que el voto remoto no figura en el reglamento vigente del Senado y que solo operó de forma excepcional durante la pandemia.
"Villarruel inventó una senadora trucha", sostuvo Bullrich, en una frase que remite al caso del 'diputrucho' y que instala la discusión sobre los límites de las atribuciones de la vicepresidenta como titular de la Cámara alta. Para Bullrich, modificar este mecanismo requeriría una mayoría de dos tercios.
El tablero real
Lo que está en juego no es solo una cuestión reglamentaria: es la supervivencia legislativa de una ley con alto valor simbólico para el gobierno de Milei. La habilitación de Villarruel —que históricamente chocó con la Casa Rosada en varios frentes— vuelve a colocarla en el centro de la escena como variable impredecible dentro del bloque libertario.
¿Puede el Senado bloquear la participación de Fernández Sagasti durante la propia sesión? ¿O la autorización ya es un hecho consumado que solo falta formalizar? Esa respuesta llegará el jueves, y con ella, el destino de la ley.






