Milei cedió ante los gremios: qué conservaron los sindicatos y qué cambia en la reforma laboral
El Gobierno retiró el recorte al aporte patronal de obras sociales y preservó el monopolio sindical en la negociación colectiva. La CGT ganó la pulseada.
Por Julián Brus · Cofundador y editor de Negocios y Economía2 min de lectura
La reforma laboral que prometía sacudir el poder sindical terminó con un acuerdo que preserva las cajas más valiosas de los gremios. El Gobierno cedió en puntos clave, y los sindicatos salieron fortalecidos en lo que más les importa: el dinero y el monopolio.
Lo que el Gobierno retiró
El artículo que proponía reducir el aporte patronal a las obras sociales del 6% al 5% fue eliminado del proyecto, según información difundida por medios especializados. Para los gremios con millones de afiliados, ese punto equivalía a una pérdida de ingresos directa y significativa.
Además, el acuerdo preservó el monopolio sindical en la negociación colectiva: la prevalencia de convenios por empresa —un mecanismo que habría permitido pactar condiciones fuera de la órbita de los grandes sindicatos— tampoco avanzó tal como estaba planteado originalmente.
La voz de los gremios
Gerardo Martínez, secretario general de la Uocra, fue explícito: la ultraactividad, la prevalencia de convenios por empresa y el techo del aporte solidario "no se negocian", según consigna la cobertura del tema. Al mismo tiempo, elogió el rol dialoguista de la ministra Patricia Bullrich, señal de que el clima entre el Gobierno y sectores de la CGT es hoy más distendido de lo que el discurso de campaña sugería.
El costo político del pragmatismo
Milei construyó buena parte de su capital político sobre la promesa de enfrentarse a "la casta sindical". El acuerdo alcanzado —que los gremios más influyentes de la CGT conserven su caja y su poder de negociación— plantea una tensión evidente entre ese relato y la gestión concreta.
La pregunta que queda abierta es si este pragmatismo es el comienzo de una convivencia estable con el movimiento obrero organizado, o simplemente el resultado de una correlación de fuerzas que el Gobierno todavía no logró torcer.





