Menos presión, más oferta: por qué septiembre es el mes más favorable para el dólar en 2026
Energía, agro, deuda corporativa y menos salida de divisas convergen en un escenario que los analistas describen como el mejor punto cambiario del año.
Por Julián Brus · Cofundador y editor de Negocios y Economía4 min de lectura
La tormenta perfecta, pero al revés. Septiembre alinea cuatro factores que simultáneamente reducen la demanda de dólares y amplían la oferta, una combinación que no se había dado con tanta claridad en ningún mes del año.
El resultado: analistas privados, bancos y consultoras coinciden en que el Gobierno llega a esta recta con más margen cambiario del que tuvo en meses previos.
El cambio estacional que más pesa
El primer alivio llega sin que nadie lo decida: el fin del invierno. Con la llegada de la primavera, la demanda de gas natural licuado y combustibles cae de forma estructural, y con ella la necesidad de dólares para importar energía.
Outlier lo puso en términos directos: "la demanda de divisas para importación de gas y combustibles cae significativamente" con la llegada de la estación cálida. El Banco Galicia lo confirmó en su informe de research, donde describió un arranque de septiembre con "menor presión cambiaria" apoyada, entre otros factores, en "menores importaciones de energía por la estacionalidad de la demanda de GNL".
Menos dólares que salir. Más equilibrio en el Mercado Libre de Cambios. Es matemática estacional.
El agro no paró: USD 19.000 millones y contando
El campo liquidó USD 2.750 millones en agosto, un 51% por encima del mismo mes del año pasado, según Mariano Ortiz Villafañe, economista jefe de Aldazabal y Cía. El acumulado del año ya supera los USD 19.048 millones.
Lo que viene todavía es relevante. Outlier estimó que el stock de producción pendiente de liquidar se valúa en torno a los USD 18.000 millones, respaldado por precios de la soja en máximos de 26 meses. Con esos valores, el incentivo a vender es concreto.
Desde Galicia sumaron otro dato de contexto: los términos de intercambio mejoraron un 10% desde los mínimos de junio y un 21% en lo que va del año. El agro no solo liquida más: lo hace en un entorno de precios más favorable.
Deuda corporativa: USD 4.400 millones todavía por liquidar
El tercer pilar es financiero y tiene número preciso. Desde octubre de 2025, empresas y provincias emitieron deuda en dólares por USD 20.200 millones. De ese total, liquidaron en el mercado local USD 15.800 millones hasta fines de agosto, según datos del BCRA. El remanente por liquidar asciende a USD 4.400 millones.
Outlier señaló que los corporativos buscarán adelantarse a la volatilidad que podría traer el calendario electoral más adelante, lo que puede traducirse en oferta adicional de divisas en las próximas semanas. Banco Galicia, en la misma línea, proyectó un "flujo creciente de obligaciones negociables" para el período.
A eso se suma una emisión concreta en el horizonte: la provincia de San Juan espera colocar hasta USD 600 millones en los mercados internacionales en bonos a nueve años.
Menos demanda: dividendos, turismo y deuda provincial
La ecuación también mejora por el lado de las salidas. Los giros de dividendos al exterior cayeron de USD 1.030 millones en junio a USD 470 millones en julio, según IEB Research. La Provincia de Buenos Aires ya canceló USD 390 millones de intereses y capital de sus bonos en dólares, eliminando esa fuente de demanda del mercado.
BlackToro identificó otro factor estacional: en julio la demanda neta de activos externos del sector privado no financiero fue de USD 3.143 millones, el mayor registro del año, impulsada en parte por turismo. Con el verano boreal terminado, esa presión debería moderarse.
IEB Research sintetizó el cuadro con un dato de fondo: el balance cambiario de julio mostró una cuenta corriente superavitaria de USD 413 millones, el cuarto mes consecutivo en terreno positivo.
Lo que septiembre no garantiza
El panorama es favorable, no blindado. Ortiz Villafañe advirtió que la comparación interanual de septiembre puede mostrar una caída en la liquidación agrícola, por la base exigente que dejó la reducción temporaria de retenciones del año pasado. Y el calendario electoral que se aproxima es una variable que ningún informe descarta como fuente de volatilidad futura.
La pregunta que queda abierta: si el Gobierno aprovecha este margen para acumular reservas o si lo usa para sostener el tipo de cambio sin movimientos. De esa decisión depende cuánto de este alivio de septiembre se convierte en colchón para los meses que vienen.






