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Economía

Milei esquivó la crisis del tercer año: qué le falta para ganar en 2027

Inflación a la baja, riesgo país bajo 500 puntos y sin colapso cambiario. El gobierno llega competitivo, pero el consumo débil y la dolarización amenazan la…

Foto de Julián BrusPor Julián Brus · Cofundador y editor de Negocios y Economía5 min de lectura
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Imagen: Milei esquivó la crisis del tercer año: qué le falta para ganar en 2027
Foto: Nicolas Hernandez

El piso está, pero el techo no aparece

Evitar una crisis no es lo mismo que ganar una elección. Milei lo sabe, y el mercado también.

Con el tercer año de gestión casi cerrado sin devaluación, sin corrida y con la inflación en descenso sostenido, el gobierno nacional logró algo que ninguno de sus tres predecesores inmediatos consiguió: esquivar el golpe cambiario que históricamente diezmó las chances de continuidad. Cristina Kirchner devaluó en enero de 2014, Macri necesitó el salvataje del FMI en 2018 y Alberto Fernández quemó tres ministros de Economía en un mes en 2022.

Esta vez, el escenario es distinto. Pero distinto no es suficiente.

Números que importan

La inflación mensual se proyecta en 1,7% para agosto, según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, y las consultoras la ven manteniéndose por debajo del 2% hasta fin de año. El economista Fernando Marull estima que en septiembre podría perforar el 1,6%, impulsado por menores aumentos en alimentos, luz, gas y telefonía. Si esa tendencia se sostiene, 2027 arrancaría con una inflación proyectada cerca del 20% anual, frente al 30% estimado para 2026.

El riesgo país perforó los 500 puntos básicos pese al contexto internacional adverso —petróleo arriba de 90 dólares y tasas del Tesoro norteamericano en 4,4% anual— y un informe de PPI indica que los bonos argentinos ya descuentan más del 70% de probabilidades de reelección de Milei.

Sin embargo, la aprobación presidencial se ubica en apenas 35%, un nivel que no alcanza para ganar en primera vuelta. Ir a un balotaje es, en la experiencia regional reciente, terreno de altísimo riesgo.

La economía que crece en partes desiguales

El PBI crecerá solo 2,4% este año, muy por debajo del 3,5% que proyectaba el FMI hace pocos meses. La revisión a la baja se explica por una economía que avanza en sectores exportadores —energía, minería, agro— pero que sigue estancada en industria, comercio y construcción.

"Es una economía donde el 20% anda muy bien, pero un 40% muy mal", sintetizó el economista Rodolfo Santángelo, de Macroview. Su diagnóstico para el panorama general: "gris". Sin crisis visible, pero sin señales claras de aceleración.

El consumo interno sigue débil. La calma cambiaria y el control monetario —instrumentos centrales de la estrategia oficial— tienen un costo directo: menos pesos en circulación implican menos demanda. La contracara del ancla anti-inflacionaria es una economía real que no despega.

El obstáculo que nadie puede ignorar

La dolarización de portafolios superó los 3.000 millones de dólares en julio. Cada peso que se convierte en divisas es un peso que no va a autos, electrodomésticos ni construcción. Y ese flujo, lejos de reducirse, podría intensificarse cuando arranque 2027 y la incertidumbre electoral se instale con fuerza.

En el plano financiero, hay señales más favorables en las últimas semanas: bajaron las tasas en pesos, el dólar cedió levemente y el gobierno anunció flexibilización de préstamos en dólares, nuevos créditos hipotecarios con fondos del FGS y un incremento de la liquidez bancaria. Banco Nación recortó tasas para préstamos personales. El Tesoro, además, dejó de renovar la totalidad de los vencimientos de bonos en la última licitación, lo que inyectó liquidez al sistema que eventualmente debería volcarse al crédito privado.

Pero las dudas persisten en activos más sensibles. Un análisis de Delphos Investment señala que los bancos argentinos operan hoy con un descuento del 34% frente al promedio de trece bancos latinoamericanos comparables —un deterioro respecto del 25% registrado tras el shock postelectoral de 2019.

Lo que 2027 tiene reservado

La historia regional es implacable: desde Chile hasta Uruguay, pasando por Colombia, Perú y Bolivia, la alternancia fue la norma en la última década. La última reelección en Argentina data de 2011.

Milei llega competitivo porque ningún opositor concentra hoy un apoyo mayor, y porque el nivel de rechazo está distribuido de forma pareja entre el oficialismo y sus potenciales rivales. Pero competitivo no es ganador.

Lo que suceda con el crédito, el consumo y la dolarización en los próximos doce meses determinará si el gobierno puede convertir la estabilización en una historia de recuperación que los votantes quieran continuar. Por ahora, evitó el colapso. La pregunta que queda abierta es si eso alcanza.

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