El shale estadounidense toca su techo: costos al alza, pozos menos productivos y precios que no cierran la ecuación
La producción de petróleo de esquisto en EE.UU. retrocedió 2% desde su máximo de diciembre de 2024 y la rentabilidad de nuevos pozos se deteriora con WTI por…
Por Julián Brus · Cofundador y editor de Negocios y Economía3 min de lectura
El motor que dominó el mercado petrolero global durante quince años está perdiendo potencia. La producción de esquisto estadounidense no solo frenó su crecimiento: retrocedió, y las señales estructurales sugieren que la corrección podría profundizarse.
Hacia agosto de 2025, la producción total de EE.UU. se ubicó en 13.327 millones de barriles por día, una caída del 2% respecto al pico de 13.604 millones registrado el 13 de diciembre de 2024, según datos de fuentes del sector al 25 de agosto de 2025.
La productividad se frena en los propios pozos
El problema no es solo de precio o demanda. Es geológico y operativo. En 2024, la productividad de los pozos —medida como producción por pozo activo— creció apenas un 3%, uno de los incrementos anuales más lentos en 14 años.
En la Cuenca del Pérmico, la región más estratégica del shale americano, la productividad inicial por pie cayó más del 15% desde junio de 2021. La era de los «pozos milagrosos» que compensaban con eficiencia lo que perdían en cantidad está llegando a su límite.
Entre diciembre de 2024 y abril de 2025, el crecimiento interanual de la producción de esquisto fue de solo 250.000 barriles por día: el más débil registrado fuera de los bloqueos por COVID-19 y del colapso de precios de 2014–2016.
El precio del futuro no cierra la hoja de cálculo
El escenario hacia adelante es más desafiante aún. Los contratos de futuros WTI para 2026 cotizan por debajo de los US$60 por barril, un nivel que no alcanza el punto de rentabilidad para la mayoría de los nuevos pozos de esquisto.
El CEO de TotalEnergies y ejecutivos de la trading Vitol ya advirtieron públicamente que, a estos precios, la producción de shale podría recortarse entre 200.000 y 300.000 barriles por día en 2026.
Los perforadores, según Bloomberg Markets, están dejando crecer la producción —pero de forma gradual y distinta a la dinámica explosiva del pasado. El «go-go» de la expansión irrestricta quedó atrás.
Lo que esto implica para mercados y estrategia
Para América Latina, el cambio no es neutral. Un shale estadounidense menos dinámico reordena la geopolítica energética, puede sostener precios del crudo en rangos más altos de lo que el consenso anticipaba y abre ventanas para productores de la región que compiten en costos.
La pregunta ya no es si el shale puede seguir creciendo al ritmo de la última década. La pregunta es cuánto tiempo puede sostener los niveles actuales antes de que los números fuercen una contracción real.






