El FMI apuesta al 3,5% de crecimiento argentino, pero Georgieva llega con preguntas sin respuesta
La directora del FMI visita Buenos Aires por primera vez y respalda a Milei, aunque el organismo mantiene dudas sobre reservas y equilibrio fiscal.
Por Julián Brus · Cofundador y editor de Negocios y Economía2 min de lectura
El respaldo está, pero las condiciones también. Kristalina Georgieva aterriza en Argentina —su primera visita como directora gerente del FMI— con un mensaje que combina elogio y exigencia en proporciones casi iguales.
El organismo ratificó su proyección de crecimiento del 3,5% para la economía argentina en 2026 y del 4% para 2027, cifras que superan el promedio regional y, llamativamente, son más optimistas que las de las propias consultoras locales: el Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta solo 3% para el año en curso.
El número que importa —y los que inquietan
La reunión entre Georgieva y el ministro Luis Caputo pone sobre la mesa una agenda que va más allá de los aplausos. El FMI mantiene focos de atención concretos: la capacidad de Argentina para fortalecer reservas internacionales, el impacto de la desaceleración inflacionaria sobre la recaudación y la marcha de las reformas que el Gobierno planea enviar al Congreso en el segundo semestre.
Para el organismo, esos elementos no son detalles técnicos: son los pilares que determinarán si la estabilización alcanzada en los últimos meses tiene sustentabilidad real o es un equilibrio frágil.
El contexto global que presiona
El FMI proyecta un crecimiento global del 3% para 2026, moldeado por dos fuerzas opuestas: el conflicto en Medio Oriente como factor negativo y el avance tecnológico impulsado por la inteligencia artificial como impulso positivo. Argentina, en este mapa, aparece como uno de los pocos emergentes con perspectivas por encima del promedio de América Latina y el Caribe, que el organismo estima en 2,4% para 2026.
La visita de Georgieva llega, además, después de que el FMI destacara la baja de la inflación como uno de los principales logros del programa económico de Milei. El reconocimiento es real. La pregunta que queda abierta es si el Gobierno puede convertir ese logro en cimientos —no solo en titular.






