El ajuste que nadie hace en el aire acondicionado y que duplica la factura de luz
Configurar mal el termostato o usar el modo equivocado puede disparar el consumo eléctrico. Estas son las claves para enfriar mejor gastando menos.
Por Ariel Serato · Cofundador y editor de IA y Tecnología3 min de lectura
Programar el aire acondicionado a 18 grados no enfría más rápido. Solo destruye el compresor y multiplica el costo de energía.
Ese es el error más común —y más caro— del verano. Y tiene solución con ajustes simples que la mayoría ignora.
La temperatura que cambia todo
La configuración óptima está entre 24 y 26 grados centígrados, según recomendaciones técnicas recogidas por Infobae Tecno. Esa franja garantiza confort sin forzar el equipo ni generar picos de consumo innecesarios.
Si el ambiente sigue siendo cálido, la indicación es reducir la temperatura de forma gradual, nunca de golpe. Bajar directo al mínimo solo logra que el compresor trabaje sin pausa —y la factura lo refleje.
El modo importa tanto como la temperatura
El equipo debe estar en modo COOL —el ícono del copo de nieve— y no en ventilador ni deshumidificador si el objetivo es bajar la temperatura. Es un detalle que mucha gente pasa por alto.
El ventilador interno conviene dejarlo en automático: así el equipo regula solo el caudal de aire según lo que detecta en el ambiente. Si el modelo tiene función TURBO o JET COOL, activarla los primeros 10 a 15 minutos tiene sentido; mantenerla encendida todo el día, no.
Tres movimientos que amplifican el efecto
Orientar las aletas hacia arriba. El aire frío es más pesado y desciende naturalmente: apuntar el flujo hacia la parte alta de la habitación genera una corriente descendente que reparte el frío de manera más pareja.
Sumar un ventilador a baja velocidad apuntando al centro del cuarto potencia la circulación del aire frío, especialmente útil en ambientes amplios o cuando el equipo está lejos de la zona de uso.
Bajar las persianas entre las 12 y las 16 horas reduce la entrada de calor antes de que el equipo tenga que compensarla. Menos calor que entra significa menos trabajo para el compresor.
La lógica del encendido continuo
Apagar y prender el aire repetidas veces durante el día genera picos de consumo cada vez que el compresor arranca desde cero. Mantenerlo encendido a una temperatura estable consume menos energía que esos arranques reiterados.
Es contraintuitivo, pero es lo que dicen los números.
La pregunta que queda: ¿cuánto está pagando de más quien todavía no ajustó ninguno de estos parámetros?






