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Frenó, ayudó a su rival y aun así ganó: la carrera de 1956 que redefinió el fair play

John Landy perdió 30 metros y toda chance de récord mundial para socorrer a un competidor caído. Luego remontó y cruzó primero la línea de llegada.

Foto de Ariel SeratoPor Ariel Serato · Cofundador y editor de IA y Tecnología3 min de lectura
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Imagen: Frenó, ayudó a su rival y aun así ganó: la carrera de 1956 que redefinió el fair play
Foto: Infobae Deportes

Hay gestos que ganan carreras y gestos que ganan algo más grande. En marzo de 1956, John Landy hizo los dos en la misma tarde.

El atleta australiano era, en ese momento, el poseedor del récord mundial de la milla —3 minutos y 57,90 segundos— y llegaba al Campeonato Australiano celebrado en el Parque Olímpico de Victoria como favorito indiscutido ante 22.000 espectadores.

El instante que paró el estadio

Durante la tercera vuelta, Ron Clarke —vigente campeón junior australiano— fue derribado accidentalmente por otro corredor. Landy saltó por encima, pero sus clavos rozaron el brazo de Clarke en el aire. Sin calcular las consecuencias, giró sobre sus pasos.

"Volvió para disculparse y ver si estaba bien", escribió el propio Clarke años después en su autobiografía El minuto implacable, según recogió Runner's World. Mientras Landy se agachaba junto a su rival, el pelotón se alejó 30 metros.

El periodista Harry Gordon lo calificó en The Sun News-Pictorial como "una de las mejores acciones en la historia del deporte". Gordon Moyes, ministro australiano presente esa tarde, lo describió como "el acto más increíblemente estúpido, hermoso, insensato y caballeroso" que jamás presenciara.

La remontada que nadie esperaba

Landy no abandonó. Con el campo disperso y el déficit aparentemente insalvable, aceleró. Vuelta a vuelta fue cerrando la brecha hasta que ningún rival quedó delante. Cruzó la línea en primer lugar con un tiempo de 4 minutos y 4,2 segundos.

"Entré en pánico y no pensé en tiempos ni tácticas", dijo luego. "Simplemente corrí."

No hubo récord. Pero hubo algo que los récords no registran.

Lo que el monumento no puede capturar

En 2002, 46 años después de la carrera, se erigió una estatua conmemorativa frente al mismo parque. Landy nunca se sintió cómodo con la atención. Pasó décadas restándole importancia al episodio y lo describió sin grandilocuencia como "esa carrera tonta en la que volví corriendo hacia Ron Clarke".

"Mucha gente parecía creer que era lo más importante que había hecho en mi carrera como corredor. No lo era", declaró a la Australian Associated Press.

Su rival histórico, Roger Bannister —el primer hombre en correr la milla en menos de cuatro minutos—, pensó distinto. En su libro Los primeros cuatro minutos escribió: "Es el tipo de corredor que yo jamás podría ser, y por eso lo admiro."

Herb Elliott, medallista de oro olímpico en Roma 1960, fue más directo aún en la recepción posterior a la inauguración del monumento: "Yo lo habría dejado donde estaba."

Landy falleció en 2022 a los 91 años. La pregunta que dejó abierta esa tarde en Victoria sigue siendo la más incómoda del deporte de élite: ¿cuánto vale ganar si para hacerlo tenés que mirar para otro lado?

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