En vivoDólar Blue$1.495S&P 5005.304,70,35%Nasdaq16.685,30,62%Dólar MEP$1.486Bitcoin USD$63.8250,49%
Economía

Caos en Aeroparque: las aerolíneas culpan a EANA por las fallas tras el cambio en el control aéreo

Desde el 18 de junio se acumulan demoras, desvíos y cancelaciones en el aeropuerto porteño. El conflicto enfrenta a las líneas aéreas con la empresa estatal, que defiende la nueva tecnología.

Compartir:
Imagen generada por IA para: Caos en Aeroparque: aerolíneas culpan a la empresa estatal por fallas tras el cambio de sistema de control aéreo
Imagen generada con IA

El Aeroparque Jorge Newbery atraviesa días de fuerte tensión operativa. Desde el 18 de junio, pasajeros y aerolíneas conviven con demoras, desvíos y cancelaciones que alteran el funcionamiento del principal aeropuerto doméstico del país, una terminal por la que pasa buena parte del tráfico aéreo interno de la Argentina.

En el centro del conflicto están los cambios introducidos en el sistema de control aéreo. Según trascendió, representantes del sector aeronáutico —entre ellos la Asociación de Líneas Aéreas (Jurca)— responsabilizaron directamente a EANA, la Empresa Argentina de Navegación Aérea, por las disrupciones. La compañía estatal, por su parte, salió a defender la implementación de la nueva tecnología y rechazó que las fallas se originen en el sistema que puso en marcha.

El cruce expone un problema que excede a la coyuntura: cómo se gestiona la transición tecnológica en una infraestructura crítica sin trasladar el costo al usuario final. Modernizar el control de tránsito aéreo es necesario y, a la larga, deseable; pero el período de adaptación entre el sistema viejo y el nuevo es justamente donde aparecen los puntos ciegos, los errores de calibración y las fricciones operativas que terminan sintiéndose en la pista.

Mientras la disputa técnica y política se dirime entre operadores privados y la entidad pública, son los pasajeros quienes absorben las consecuencias. Cada demora y cada cancelación tiene un costo concreto —conexiones perdidas, viajes de negocios frustrados, logística trastocada— que no figura en el debate sobre qué sistema funciona mejor, pero que define la experiencia real de volar en estos días.

El episodio deja una lección que el sector no debería esquivar: la calidad de una modernización no se mide solo por la tecnología elegida, sino por cómo se planifica la convivencia entre lo nuevo y lo viejo. Sin una transición ordenada, hasta una mejora genuina puede percibirse, en su arranque, como un retroceso.

Compartir:

Te recomendamos

También te puede interesar