10,5 millones de argentinos ganan menos que la línea de pobreza: el mapa de un mercado laboral fracturado
El 80% de los ocupados relevados por INDEC no llega a cubrir la Canasta Básica Total. Los salarios crecieron 8,3%, pero la inflación los superó.
Por Julián Brus · Cofundador y editor de Negocios y Economía3 min de lectura
La mayoría de los trabajadores argentinos cobra menos de lo que cuesta no ser pobre. No es una paradoja: es el resultado concreto de los datos del primer trimestre de 2026.
Según el último informe del INDEC sobre distribución de ingresos, más de 10,5 millones de personas ocupadas —el 80% de los relevados en 31 conglomerados urbanos— perciben menos de $1.500.000 por mes, el umbral aproximado de la Canasta Básica Total (CBT), que en abril fue de $1.469.767 y trepó a $1.531.473 en junio.
El trabajo formal no garantiza ingresos suficientes
De esos 10,5 millones, el 56,5% son empleados formales: 7.415.000 personas con registro, aportes y obra social que aun así no llegan al piso de pobreza individual. El 43,5% restante —5.710.000 trabajadores— lo hace en la informalidad, donde los ingresos promedio son sensiblemente más bajos.
Solo 2.624.000 personas, el 20% del universo relevado, gana más de $1.500.000 mensuales.
El ingreso promedio per cápita de los 30,1 millones de personas que habitan los 31 centros urbanos monitoreados fue de $1.153.457 en el primer trimestre del año. Una cifra que, por sí sola, no representa a casi nadie: la dispersión entre categorías es demasiado amplia para que el promedio sea útil.
Informalidad en alza, brecha de género persistente
La tasa de informalidad escaló al 43,5% —un punto porcentual más que el año anterior—, con el servicio doméstico como actividad más crítica: el 72,8% de sus trabajadores está en negro. En el extremo más bajo del espectro salarial, donde 1.314.000 personas ganan hasta $240.000 mensuales, el 90% trabaja sin registro.
A esto se suma una brecha de género que no cede: el ingreso medio de los varones es de $1.352.247, mientras que el de las mujeres llega a $959.030, un 30% menos.
Los salarios crecieron 8,3% en el trimestre —incluyendo empleo registrado e informal—, pero la inflación acumulada del IPC fue del 9,4% en el mismo período. El sector privado formal fue el más rezagado, con una suba del 5,8%, por debajo del empleo público (9,1%) y del sector informal (13,7%).
Lo que el dato revela sobre la economía real
El aumento en la cantidad de asalariados del sector privado —cercano al 1% interanual— no derivó en más empleo formal, sino en una expansión del trabajo en negro. Más trabajo, pero más precario.
La pregunta que queda abierta no es técnica: es estratégica. Si el 80% de los ocupados no alcanza la línea de pobreza, ¿qué modelo de consumo, de negocio y de política social puede sostenerse sobre esa base sin rediseñarse desde los cimientos?
Puntos clave
- 10,5 millones de ocupados ganan menos de $1.500.000/mes (CBT de abril: $1.469.767).
- El 80% de los relevados por la EPH no llega al umbral de pobreza individual.
- 7.415.000 son empleados formales que igualmente no cubren la canasta básica.
- Informalidad subió al 43,5%, un punto más que en 2025.
- Brecha de género: las mujeres ganan un 30% menos que los varones.
- Salarios crecieron 8,3% vs. inflación del 9,4% en el mismo período.






