Sobreseído en la causa $LIBRA, Milei acusó a la oposición de intentar un golpe institucional
La Justicia cerró el expediente por inexistencia de delito. El Presidente habló ante una audiencia de peso y lanzó su contraofensiva política.
Por Julián Brus · Cofundador y editor de Negocios y Economía3 min de lectura
La Justicia le dio la razón y Milei no esperó ni un minuto para convertirlo en munición política.
El juez Marcelo Martínez De Giorgi sobreseyó al Presidente, a su hermana Karina y a otros nueve imputados en la causa vinculada a la criptomoneda $LIBRA por «inexistencia de delito». El fallo alcanza también a los traders Mauricio Novelli, Manuel Terrones Godoy y Sergio Morales, al creador de la cripto Hayden Davis, y a otros cinco involucrados en el expediente.
La acusación que lanzó desde el escenario
Invitado por la Fundación Faro —el think tank que dirige Agustín Laje—, Milei eligió ese foro para dar su primera respuesta pública. Y fue a fondo.
«¿Ahora quién me compensa por un año, ocho meses y nueve días de mentiras, calumnias e injurias que buscaron manchar mi buen nombre y honor?», preguntó ante la sala. Luego fue más lejos: «Intentaron un golpe de Estado por la vía institucional y no pudieron, ¡porque somos honestos, porque estamos limpios!».
Para el Presidente, el expediente nunca fue una causa judicial sino una «tremenda operación política cuyo único objetivo fue dañar la investidura presidencial con fines golpistas».
Un auditorio que vale más que cualquier cadena nacional
El contexto del discurso no es menor. Entre los presentes estaban el embajador de EE.UU. Peter Lamelas, el embajador argentino en Washington Alec Oxenford, el CEO de Globant Martín Migoya, el presidente de YPF Horacio Marín, el fundador de Newsan Rubén Cherñajovsky, el ministro de Economía Luis Caputo, la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva, el canciller Pablo Quirno y el presidente de la Cámara de Diputados Martín Menem, entre otros funcionarios y referentes del sector privado.
Hablar ante ese auditorio —y no en una conferencia de prensa— fue en sí mismo una declaración de intenciones: el mensaje estaba dirigido tanto al establishment local como a la mirada internacional.
Lo que queda abierto
El sobreseimiento cierra el expediente judicial, pero deja abierta la discusión política. La causa $LIBRA había tensado las relaciones del gobierno con parte de la opinión pública durante casi dos años. Ahora Milei tiene fallo en mano y una narrativa clara: el sistema lo investigó, no encontró nada y él lo usa como prueba de que sus adversarios juegan fuera de las reglas.
La pregunta que queda flotando: ¿cuánto capital político puede extraerse de una absolución judicial antes de que el mercado de credibilidad se sature?






