"Si cuestionás el Corán, te matan": un cristiano iraní le advirtió al Concejo de McKinney, Texas, sobre los riesgos de aprobar un centro islámico.
Pese a las advertencias de varios vecinos y legisladores, el Concejo aprobó por unanimidad la expansión de la Asociación Islámica de McKinney tras una audiencia de más de cuatro horas.

La reunión del Concejo Municipal de McKinney, Texas, del martes 4 de agosto se convirtió en una de las audiencias públicas más tensas que recuerde la ciudad. Más de 150 vecinos se anotaron para hablar, el inicio de la sesión se retrasó por el propio proceso de registro, y la multitud desbordó la sala principal hacia los pasillos, en un encuentro que se extendió por más de cuatro horas.
El motivo de la convocatoria fue el plan de expansión de la Asociación Islámica de McKinney, un proyecto de 5,57 hectáreas sobre Virginia Parkway, cerca de Crutcher Crossing, que contempla un salón de oración, gimnasio, aulas, cafetería y espacios comunitarios. Según explicó su presidente, Yasser Wardani, la organización rediseñó la propuesta después de que una versión anterior fuera retirada.
El testimonio que más repercusión tuvo en redes fue el de un residente cristiano de origen iraní, que se presentó como "sobreviviente de la ley Sharia" y lanzó una advertencia directa al Concejo: "Si cuestionás ese libro asqueroso, te matan, como a mis amigos que ahora son apóstatas, encarcelados o muertos en Irán". Según su relato, la experiencia de vivir bajo un régimen teocrático lo llevó a alertar sobre lo que consideró un riesgo para la libertad religiosa en Estados Unidos.
El representante federal Keith Self (R-TX-03), cofundador del Caucus del Congreso por un EE.UU. Libre de Sharia, abrió su intervención con dureza: "Matrimonio infantil, crímenes de honor, no me digan que acá no puede pasar". Consultado sobre la libertad religiosa dentro del islam político, agregó: "Pregúntenle a cualquier musulmán cuál es la pena por abandonar el islam político. Es la muerte". Sus palabras recibieron una ovación de pie por parte del público presente.
La legisladora estatal Keresa Richardson (R-Distrito 61) pidió al Concejo "pausar la acción final" sobre el proyecto "durante un período limitado de debida diligencia", al señalar que el imán del centro, identificado en distintas coberturas como Mohamed Algebaly o Sheikh Mohammed Ajabali, ocupa un cargo de liderazgo en un tribunal islámico de la zona de Dallas actualmente bajo la mirada de la Fiscalía General de Texas, que investiga a varias organizaciones musulmanas del estado.
La tensión también se trasladó a un cruce personal: un integrante del Concejo fue abucheado y tildado de "traidor" al retirarse del recinto, mientras una vecina le presionaba contra el pecho un cartel con la leyenda "Don't Sharia My Texas". Personal policial debió intervenir para escoltarlo fuera del edificio.
Pese al clima cargado, el Concejo terminó aprobando por unanimidad, 7 votos a 0, el plan de sitio del proyecto. Funcionarios municipales, entre ellos la subdirectora administrativa Jennifer Arnold, remarcaron que la votación se limitaba estrictamente al cumplimiento de la normativa de zonificación vigente —que ya autorizaba el uso religioso del predio— y no constituía un pronunciamiento sobre la religión en sí misma.
De completarse según lo planeado, McKinney pasaría a contar con al menos cuatro mezquitas en funcionamiento, además de un centro Sufaraa, en una ciudad que —según reflejó la propia audiencia— quedó visiblemente dividida entre la defensa de la libertad religiosa y el temor a lo que varios vecinos calificaron como el avance del islam político en Texas.





