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Economía

No hay una burbuja de IA: hay una secuencia encadenada que puede atrapar a cualquier inversor

El estratega Dhaval Joshi reencuadra el debate: en lugar de un gran colapso, el mercado vive mini-burbujas rodantes que se inflan y explotan en sectores…

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Imagen: No hay una burbuja de IA: hay una secuencia encadenada que puede atrapar a cualquier inversor
Foto: Dhaval Joshi

La pregunta no es si la IA es una burbuja. La pregunta es cuál está explotando hoy.

Eso sostiene Dhaval Joshi, ex estratega jefe de Counterpoint en BCA Research Londres, y su tesis está ganando tracción justo cuando el mercado busca un mapa para un territorio que no reconoce.

La burbuja que se mueve sola

Joshi describe un patrón inusual: en vez de un ciclo clásico de inflación y colapso, el capital vinculado a la IA se mueve como una ola que rompe en sectores sucesivos. Primero los softwares SaaS se dispararon con la promesa de productividad, luego colapsaron cuando los inversores entendieron que los agentes de IA amenazaban el modelo de suscripción. "El boom del software se convirtió en bust", sintetiza Joshi.

Después fue el turno de la plata. El metal se triplicó de precio bajo la narrativa de que los data centers la necesitarían como conductor eléctrico. La corrección llegó rápido: ese aumento no tenía sustento fundamental. Luego los semiconductores subieron con la idea de que los chipmakers tendrían poder de precios ilimitado. Hoy Joshi anticipa que "los márgenes astronómicos volverán a la tierra cuando la oferta y la demanda se equilibren".

El mapa que los mercados no tenían

Lo que Joshi ofrece no es solo un diagnóstico: es un patrón testeable. Según explicó a Fortune, "en tiempo real estamos haciendo conjeturas educadas sobre qué inflaciones rápidas están en riesgo de deflación rápida".

Esta lógica explica por qué ningún selloff individual en activos vinculados a la IA detonó un crash general. El capital no se va del mercado, simplemente migra al próximo episodio. Por ahora, esa naturaleza cíclica ha evitado una correlación negativa masiva.

No está solo en la preocupación: Jamie Dimon, el CEO de Goldman Sachs David Solomon, Jeff Bezos y hasta Sam Altman de OpenAI han reconocido que algo burbujero está ocurriendo. Bank of America nombró a la "burbuja de acciones de IA" como el principal riesgo de cola en su encuesta global de gestores de fondos.

¿Cuándo se corta la secuencia?

Joshi identifica tres disparadores que podrían romper el patrón de golpe: una suba sharp de tasas reales o rendimientos de bonos, un desmantelamiento abrupto del ciclo de capex, o una recesión que no sea leve. Agrega un cuarto riesgo propio: la pérdida de lo que él llama "complejidad de mercado", una métrica que construyó adaptando el trabajo del matemático Benoit Mandelbrot sobre sistemas adaptativos complejos.

Sobre el capex de los hyperscalers, la señal ya es llamativa: Google registró flujo de caja libre negativo por primera vez en su historia, y Reuters calculó que Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta y Oracle están en camino de que el capex supere al free cash flow para 2027. El debate hoy no es si se está gastando de más, sino si ese gasto es racional.

Joshi proyecta que el pico del capex en IA llegaría a fines de 2026 o en la primera mitad de 2027.

Tres escenarios para saber quién captura el valor

Detrás de toda la secuencia hay una pregunta más profunda: ¿quién se queda con el valor de una tecnología de propósito general como la IA?

Joshi plantea tres desenlaces posibles. El primero es el modelo web 2.0: empresas con ventajas competitivas reales que capturan todo, como Amazon en e-commerce o Google en búsqueda. El segundo es el profesional superstar —el abogado o consultor de élite— que usa IA para colapsar sus costos de staff y quedarse con el margen. El tercero es competencia tan intensa que nadie sostiene márgenes y el gran ganador es el consumidor final, porque los precios se derrumban.

Mientras tanto, un dato que ilustra la magnitud del fenómeno: un chip de memoria DDR3 de 20 años de antigüedad subió 600% en menos de un año. Joshi lo comparó con pagar 50.000 dólares por un Toyota Corolla 2007. Eso es lo que parece la secuencia desde adentro.

La pregunta que Joshi admite no poder responder es cuál será el próximo eslabón. Señala que crypto no ha participado aún —algo inusual— y sugiere que si la IA y los blockchains generan sinergias reales, podría ser el siguiente candidato.

Para los inversores con reflejos rápidos, Joshi describe "segmentos jugables" en cada ola. Para el resto, la advertencia es clara: lo que parece una colina es en realidad un muro de capital buscando destino, uno por uno.

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