Magna pone otros $35M en intercambio de baterías en India: la apuesta que puede reconfigurar la movilidad eléctrica del Sur Global
La automotriz canadiense profundiza su posición en Yuma Energy, con 100.000 baterías desplegadas y mira a Sudeste Asiático y África.
Por Julián Brus · Cofundador y editor de Negocios y Economía4 min de lectura
El intercambio de baterías no convenció al mundo. En India, está construyendo un negocio real.
Magna International, el gigante canadiense de autopartes, acaba de invertir otros $35 millones en Yuma Energy, la startup de Bengaluru que opera la mayor red de intercambio de baterías para motos y triciclos eléctricos en India. No es una apuesta nueva: Magna ya tenía el 51% de Yuma desde su formación como joint venture, y ahora aumenta su participación con capital fresco.
El negocio que los delivery riders hacen posible
El modelo descansa sobre una lógica concreta: un trabajador de la economía gig en India pierde ingresos cada minuto que su vehículo está parado cargando. Yuma resuelve eso en menos de dos minutos, el tiempo que tarda un intercambio de batería. Un cargador rápido convencional necesita entre 20 y 30 minutos —y espacio e infraestructura de alta potencia para atender varios vehículos a la vez.
"Con el alto tiempo de uso diario de los trabajadores gig indios, un vehículo eléctrico tiene sentido absoluto en términos de costo de propiedad", dijo Muthu Subramanian, director gerente de Yuma, a TechCrunch. "El tiempo activo es lo que importa."
Hoy, solo entre el 10% y el 15% de los vehículos usados por trabajadores gig en India son eléctricos. Ese número es, para Yuma, el argumento de oportunidad: el mercado por convertir es enorme.
Escala, infraestructura y una rentabilidad que se acerca
Yuma acumula más de 60 millones de intercambios desde su lanzamiento, opera más de 400 estaciones con más de 2.500 unidades de carga, y tiene cerca de 100.000 baterías desplegadas en su red. Está presente en 18 ciudades —incluyendo Bengaluru, Hyderabad, Mumbai y la región de Delhi— y planea expandirse a Chennai y Pune en los próximos trimestres.
La empresa no es rentable aún, pero algunas de sus estaciones más antiguas ya son EBITDA-positivas. El objetivo: equilibrio EBITDA en los próximos dos trimestres. En el año fiscal cerrado en marzo de 2026, Yuma registró ingresos de aproximadamente ₹1.000 millones (unos $10,5 millones).
Con el nuevo capital, el plan es duplicar su flota de baterías en los próximos 12 a 18 meses. "Es un negocio intensivo en capital, y la economía unitaria se materializa a escala", reconoció Subramanian.
Más allá de Yulu: diversificación como señal de madurez
Yuma nació como una escisión de Yulu —la startup india de movilidad— en 2023, y Yulu sigue siendo su mayor cliente. Pero la dependencia empieza a aflojarse: entre el 15% y el 20% de los intercambios del último trimestre provino de otros clientes. La meta es llevar esa cifra al 25% en dos años.
La red ya integra baterías con más de 10 plataformas de vehículos, incluyendo Kinetic Green, Motovolt, BGauss y Quantum Energy, y atiende a más de cinco flotas externas. Yulu, por su parte, acaba de levantar $93 millones para expandir su propia flota —lo que obliga a Yuma a crecer también para acompañar a su cliente ancla.
Un dato que suele pasarse por alto: Yuma no es solo un operador de red. Diseña y fabrica sus propios packs de baterías en Chennai y sus unidades de carga en Bengaluru. Eso le da control total sobre hardware y software —una ventaja competitiva difícil de replicar.
El horizonte: Vietnam, Tailandia, África
India concentrará el foco de Yuma durante los próximos 12 a 18 meses. Pero Subramanian ya anticipa la expansión internacional: mercados de Sudeste Asiático como Vietnam y Tailandia, y partes de África, están en el radar por sus grandes mercados de dos ruedas. Aún no hay conversaciones formales, pero la dirección está marcada.
La pregunta que queda abierta no es si el modelo funciona en India —los números lo sugieren. La pregunta es si Yuma puede convertirse en la infraestructura invisible que alimenta la economía de entrega eléctrica del Sur Global antes de que llegue un competidor con más capital.



