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Startups

Los fondos de VC que apostaron antes de que la IA explotara ahora no consiguen cerrar capital

Felix Capital busca $600 millones para su nuevo fondo, pero sigue $150 millones abajo: los inversores exigen retornos antes de comprometer más dinero.

Foto de Julián BrusPor Julián Brus · Cofundador y editor de Negocios y Economía2 min de lectura
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La brecha se ensancha. Mientras los megafondos de venture capital acumulan capital para apostar en inteligencia artificial, los fondos medianos quedan atrapados en un limbo: no pueden cerrar sus vehículos porque sus inversores aún esperan ver retornos de apuestas anteriores.

Felix Capital es el caso más ilustrativo del momento. La firma londinense salió a levantar 600 millones de dólares a principios de 2024 con un historial que incluye Peloton y Deliveroo —dos nombres que marcaron época— pero que hoy generan más preguntas que certezas sobre su valor real.

El problema no es la narrativa, es el timing

Los limited partners (LPs) que financian estos fondos aplican ahora una lógica implacable: primero ver distribuciones, después comprometer capital nuevo. En un entorno donde las salidas a bolsa y las adquisiciones siguen lentas, esa lógica deja a muchos gestores en el aire.

Felix todavía tiene un déficit de 150 millones de dólares respecto a su objetivo, según una persona con conocimiento directo del proceso. No es un fondo pequeño ni desconocido: es un vehículo con track record, marca y red. Y aun así, no alcanza.

La IA como catalizador de la concentración

El fenómeno no es aislado. Las grandes apuestas en IA están reorientando los flujos de capital hacia los fondos con más capacidad de escribir cheques grandes: Andreessen Horowitz, Sequoia, los brazos de inversión de Microsoft o Google. Los fondos medianos, que históricamente encontraban su nicho en sectores de consumo o fintech, ahora compiten en una cancha que se inclinó bruscamente.

El resultado es una concentración creciente: más capital en menos manos, y los gestores que no puedan mostrar retornos concretos —o acceso preferencial a deals de IA— enfrentarán cada vez más fricción para levantar.

La pregunta que quedará abierta en los próximos 18 meses: ¿cuántos fondos con buenos antecedentes no lograrán cerrar, no porque hayan fallado, sino porque el mercado decidió que el pasado ya no alcanza?

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