La influencer que elige fabricar en Argentina mientras el sector textil colapsa: una apuesta contracorriente
Belu Lucius sostiene su marca de ropa 100% local mientras la industria textil argentina cayó 22,6% y perdió más de 28.000 empleos desde 2023.
Por Ariel Serato · Cofundador y editor de IA y Tecnología4 min de lectura
Producir en Argentina cuesta más. Lleva más tiempo. Y en medio de una apertura comercial que facilitó el ingreso de productos importados, la mayoría de las marcas busca alternativas más baratas. Belu Lucius tomó la decisión opuesta.
La influencer y empresaria —con más de 3,3 millones de seguidores en Instagram— fundó V-Raptor, una marca de ropa infantil y femenina que fabrica cada prenda en el país. Y no lo hace por imposibilidad de importar, sino por convicción.
Una decisión que va a contramano del mercado
"No tengo la necesidad de meterme en el lío de irme a China, de traer el contenedor que me tarda sesenta días, sacarle laburo a la gente de acá", declaró Lucius en el podcast Construyendo Negocios. "Debo tener competencia que ya lo trae de China. ¿Para qué voy a hacer lo mismo que el resto?"
Su modelo de producción implica control total del proceso: compra de tela, estampado digital al agua, corte, confección en talleres especializados con hilos específicos para preservar la durabilidad del producto. "Tenemos un estándar en la confección, en la fabricación, en la producción, en la tela que nosotros compramos, porque vamos con todos los procesos", explicó.
Sobre la posibilidad de reducir costos sacrificando calidad, Lucius fue directa: "Las papas fritas no son las mismas papas fritas. Mantuvieron el precio, ¿qué pasó? Bajaron la calidad. Nosotros la calidad va a ser exactamente la misma". Y reconoció el precio de esa decisión: "Todo eso se paga, tiene un costo altísimo".
El contexto que hace la apuesta más llamativa
La industria textil argentina atraviesa uno de sus peores momentos en años recientes. Entre enero y julio de 2026, la producción del sector cayó 22,6% frente al mismo período de 2025 —casi nueve veces más que la baja del conjunto de la industria manufacturera, que fue del 2,6%—, según datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA).
El uso de capacidad instalada en las empresas textiles llegó a apenas el 45,3% en julio, contra un promedio industrial del 58,2%. Desde 2024, el sector opera con niveles de entre 30% y 50%, cuando en 2023 se ubicaba entre 50% y 60%.
El golpe al empleo es igualmente severo. Desde diciembre de 2023, el sector perdió 28.322 puestos de trabajo registrados. En junio de 2026, las actividades de textiles, confección, cuero y calzado reunían 92.531 trabajadores formales —16.536 menos que un año antes—. Y el ritmo de destrucción de empleo entre junio de 2025 y junio de 2026 duplicó al de los 18 meses anteriores, de acuerdo con FITA.
En términos de empresas, el sector contaba en junio con 4.282 establecimientos entre textiles y confección, 517 menos que un año antes. Desde diciembre de 2023, el saldo neto fue de 770 establecimientos menos.
El origen de la marca y la sociedad detrás
V-Raptor nació en 2023, cuando Javier Ortega Desio —pareja de Lucius y exintegrante de los Pumas— dejó el seleccionado argentino de rugby. "Cuando a él lo desafectan de los Pumas, decimos: '¿Y ahora? Bienvenido al mundo real. ¿Qué hacemos?'", recordó la empresaria.
La respuesta fue un modelo de pijama infantil de estilo australiano que Ortega Desio solía traer de sus giras internacionales y que no existía en el mercado local. Esa brecha fue el punto de partida.
Antes de la marca de indumentaria, el matrimonio tuvo otros emprendimientos: un negocio con más de 500 artículos de librería, juguetería y bazar, y un camión de yogur helado para festivales que la pandemia interrumpió y que nunca retomaron.
La pregunta que deja abierta
En un sector donde cierran casi dos empresas por día y el empleo formal se desploma, la apuesta de Lucius por la producción local no es solo una declaración de valores: es una posición de mercado deliberada frente a competidores que eligen el precio sobre el origen.
Si esa diferenciación alcanza para sostener el modelo —y para quién más lo puede hacer— es la pregunta que la industria todavía no tiene respuesta.


