El clásico de PS2 que vuelve en el navegador, con multijugador online: la ingeniería detrás del regreso de Budokai Tenkaichi 3
Un desarrollador independiente logró ejecutar Dragon Ball Z: Budokai Tenkaichi 3 desde Safari en iPhone usando WebAssembly, y le sumó combates online.
Por Ariel Serato · Cofundador y editor de IA y Tecnología3 min de lectura
Casi veinte años después de su lanzamiento, Dragon Ball Z: Budokai Tenkaichi 3 puede jugarse hoy desde un navegador móvil, sin consola, sin emulador clásico y —la novedad real— con multijugador en línea.
No es una remasterización oficial ni un relanzamiento comercial. Es ingeniería inversa aplicada a un ícono cultural.
El truco técnico que lo hace posible
El proyecto usa WebAssembly, una tecnología que permite ejecutar código de aplicaciones complejas directamente dentro de un navegador, sin instalaciones adicionales. Según la información publicada por Infobae Tecno, el desarrollador independiente responsable logró correr el juego desde un iPhone utilizando Safari.
La diferencia con la emulación tradicional es conceptual: en lugar de replicar el comportamiento de la consola original, el código fue reconstruido desde adentro. Eso abre una puerta que los emuladores convencionales no pueden cruzar fácilmente: integrar funciones nativas nuevas.
El dato que cambió todo: combates online
El multijugador en línea no existía en el título original lanzado en 2007. El desarrollador lo incorporó directamente al código reconstruido. El sistema funciona mediante salas privadas: se comparte una dirección de acceso y otro jugador se conecta a la misma partida desde cualquier lugar.
Dos personas pueden enfrentarse en Budokai Tenkaichi 3 a distancia, sin configuraciones de emulación complejas, desde un dispositivo con conexión a internet. Eso, en términos de comunidad gamer, es un salto generacional para un juego que nació en la era analógica.
Por qué importa más allá de la nostalgia
Budokai Tenkaichi 3 tiene 161 personajes jugables contando transformaciones, combates tridimensionales en arenas destructibles y una fidelidad al universo de Akira Toriyama que lo convirtió en referencia de la saga. Que ese título —y no una secuela moderna— sea el terreno de este experimento, dice algo sobre la vigencia del catálogo clásico.
El proyecto todavía no tiene fecha de lanzamiento público confirmado y opera sobre una infraestructura privada. Pero la demostración ya existe y ya fue vista.
La pregunta que queda abierta: si una comunidad puede reconstruir un clásico de PS2, añadirle funciones que la versión original no tenía y hacerlo correr en el navegador de un iPhone, ¿qué dice eso sobre el futuro del gaming patrimonial y quién debería estar liderando esa conversación?






