FIFA pidió disculpas por el plan de USD 4.200 M que casi le cuesta la presidencia a Infantino
Tras retirar el proyecto de vender el 20% de sus derechos comerciales, la FIFA admitió errores, pero la crisis de gobernanza ya fracturó apoyos claves.
Por Ariel Serato · Cofundador y editor de IA y Tecnología3 min de lectura
La FIFA no solo perdió un negocio de USD 4.200 millones. Perdió algo más difícil de recuperar: la confianza de quienes dirigen el fútbol mundial.
Tras una reunión de emergencia celebrada este miércoles en Rabat, Marruecos, la conducción de la entidad emitió disculpas formales a sus 211 asociaciones miembro y reconoció que la gestión del plan —ya retirado— «debió ser diferente». El respaldo a Gianni Infantino fue reafirmado, pero el contexto político que rodea esa declaración lo hace frágil.
El plan que nadie aprobó y todos pagaron
El proyecto consistía en vender el 20% de una nueva sociedad encargada de gestionar los derechos comerciales de la FIFA a inversores privados, con el objetivo de recaudar alrededor de USD 4.200 millones para financiar el desarrollo del fútbol global. La operación generó alarma inmediata cuando se conoció la participación de una empresa con vínculos familiares con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La UEFA fue la primera en disparar: acusó a Infantino de intentar «vender el alma del fútbol» y declaró que ya no confía en su liderazgo. Varias federaciones europeas retiraron su respaldo al dirigente suizo-italiano.
Señales internas de un poder erosionado
Lo más revelador no vino de afuera. Dentro de la propia FIFA, el director de operaciones Kevin Lamour afirmó que los empleados fueron «engañados» respecto del plan y lo definió como el proyecto de una sola persona. El secretario general Mattias Grafstrom reconoció en una comunicación interna una «triste y reprochable serie de acontecimientos».
El asesor principal de Infantino, Carlos Cordeiro, renunció. Arsène Wenger, director de Desarrollo Global del Fútbol, aseguró no haber participado en la elaboración del proyecto y calificó su retiro como «absolutamente necesario».
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, fue directo: «No tengo confianza en el señor Infantino». Agregó que no informar a altos ejecutivos sobre una propuesta de esa magnitud «debería ser fatal» para cualquier líder.
El tablero político de cara a marzo
La crisis llega en el peor momento: el Congreso de la FIFA está previsto para marzo en Marruecos, donde Infantino aspira a un cuarto mandato. La federación marroquí y países como Qatar, Kuwait, Indonesia y Filipinas ratificaron su apoyo. En África, varios dirigentes también enviaron mensajes de respaldo, aunque la Confederación Africana de Fútbol (CAF) aún no fijó posición oficial.
Pero el príncipe Ali bin Hussein, de Jordania —quien ya compitió dos veces por la presidencia de la FIFA—, fue más lejos: acusó a la organización de «chantaje» al ofrecer ayuda a cambio de respaldo a Infantino. «No lo apoyamos antes y desde luego no lo apoyaremos ahora», publicó en redes sociales.
Según el reglamento vigente, un Congreso Extraordinario puede convocarse si al menos 43 asociaciones miembro lo solicitan formalmente por escrito. Ese umbral, hoy, no parece lejano.
Lo que sigue
La FIFA anunció una revisión del proceso y advirtió que «ya no tolerará ataques contra su integridad». Pero las palabras de un comunicado no reparan una fractura de gobernanza. La pregunta real es si Infantino llega a marzo con el capital político suficiente —o si la crisis que él mismo generó termina siendo la que define su legado.






