El Niño vuelve con 90% de probabilidad y el agro argentino ya debate cómo sobrevivir
La ONU alerta por el regreso del fenómeno climático en 2025. En Argentina, el campo empieza a cruzar ese riesgo con el debate sobre retenciones.
Por Julián Brus · Cofundador y editor de Negocios y Economía3 min de lectura
El reloj climático ya está corriendo. Con una probabilidad del 90% de que El Niño reaparezca en 2025 con intensidad potencialmente fuerte, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) encendió una alarma que el sector agropecuario argentino no puede ignorar.
El fenómeno no es una abstracción meteorológica: sequías, lluvias intensas y olas de calor son sus efectos concretos, y llegarán en un contexto de calentamiento global sin precedentes, según advierte la OMM.
El daño que ya tiene nombre y número
Lo que viene tiene antecedentes recientes y duros. Durante el ciclo de El Niño 2024, la sequía en África redujo la generación hidroeléctrica en la Presa de Kariba —que abastece a Zambia y Zimbabue— y el maíz registró pérdidas de hasta el 50%, afectando a 40 millones de personas. Fracasos de cosechas, riesgo de incendios, inundaciones y disrupciones en pesquerías completaron el cuadro global.
En Perú, las señales ya son visibles: temperaturas inusualmente altas en pleno invierno, 796 distritos en emergencia en 22 departamentos por riesgo de precipitaciones intensas y anomalías en la temperatura del mar que alcanzan hasta 6°C por encima de los valores habituales frente a la costa peruana. Especialistas advierten que el fenómeno podría prolongarse hasta el verano de 2027.
Argentina: el campo entre el clima y el debate político
En este escenario, la agenda agropecuaria argentina suma una tensión propia. Los primeros impactos del fenómeno climático ya ganaron lugar en la discusión sectorial, junto con un debate que comienza a cobrar forma: el marco legal para ponerle fin a los Derechos de Exportación, según consigna La Nación.
La convergencia no es casual. Cuando el riesgo climático sube, la ecuación de rentabilidad para el productor se vuelve más ajustada. Y en ese contexto, la presión sobre las retenciones adquiere otra dimensión: no es solo política tributaria, es la diferencia entre producir con margen o asumir pérdidas ante una campaña adversa.
La pregunta que el sector debe responder ahora
La ventana de preparación existe, pero es estrecha. La experiencia global muestra que los países y sectores que anticipan el fenómeno —ajustando siembras, reforzando infraestructura hídrica, diversificando cultivos— absorben mejor el golpe.
Para el agro argentino, la pregunta no es si El Niño llegará. La pregunta es si el debate sobre retenciones se resolverá a tiempo para que el productor tenga herramientas reales cuando el clima apriete.






