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Economía

El impuesto de Mamdani a las mansiones vacías de Nueva York ya tiene demandas, confusión y hasta Trump en contra

La tasa sobre segundas residencias de lujo en NYC promete recaudar USD 500 millones al año, pero enfrenta un laberinto legal, judicial y político que amenaza…

Foto de Julián BrusPor Julián Brus · Cofundador y editor de Negocios y Economía4 min de lectura
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Imagen: El impuesto de Mamdani a las mansiones vacías de Nueva York ya tiene demandas, confusión y hasta Trump en contra
Foto: AP Photo/Yuki Iwamura, File

Gravar las mansiones vacías pareció, por un momento, la política perfecta. Ahora es un campo minado.

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, convirtió el llamado pied-à-terre tax —un recargo sobre segundas residencias de lujo cuyos dueños viven fuera de la ciudad la mayor parte del año— en una de sus primeras victorias políticas. Pero lo que arrancó como una jugada simple se está transformando en uno de los debates fiscales más complicados de la ciudad en años.

USD 500 millones sobre el papel, caos en la práctica

El impuesto aplica a casas unifamiliares, dúplex y triplex valuadas en más de USD 5 millones, y a condominios o cooperativas valuadas en USD 1 millón o más, siempre que no sean la residencia principal del propietario. Según las proyecciones oficiales, la medida podría aportar USD 500 millones anuales a las arcas municipales.

El problema: en Nueva York, casi nadie tiene su nombre directamente en la escritura. Fideicomisos, sociedades de responsabilidad limitada (LLC) y acuerdos informales entre familiares convierten cada caso en un rompecabezas. "El concepto es simple, pero las reglas de titularidad y documentación lo han hecho muy complicado", explicó Mark Limardo, socio del estudio Herrick, especializado en derecho tributario.

Gary Bingel, experto en impuestos estatales y locales de la firma EisnerAmper, lo sintetizó así: "Parece muy simple, pero cuanto más lo analizás, más matices encontrás y más complicado se vuelve".

Trump, Griffin y la guerra de los ricos

Mamdani lanzó el impuesto con un video parado frente al penthouse de USD 239 millones del CEO de hedge fund Ken Griffin. El clip fue un hit entre sus seguidores. Griffin respondió que era "aterrador" que un funcionario público señalara públicamente su domicilio, especialmente tras el asesinato del CEO de UnitedHealthcare, Brian Thompson, en el mismo vecindario.

La tensión no terminó ahí. La ciudad publicó una extensa lista online con los nombres, direcciones y valuaciones de propietarios potencialmente alcanzados por el impuesto —un movimiento que muchos calificaron de doxing institucional. Y el propio Donald Trump, cuyo penthouse dorado en Manhattan podría quedar comprendido en la norma dado que su residencia principal es ahora Florida, dijo estar evaluando si el gobierno federal podía "evitar este desastre antes de que sea demasiado tarde".

Demandas, jueces y plazos que se corren

Un grupo de propietarios demandó a la ciudad, argumentando que las autoridades delegaron en ellos la carga de probar quién debía pagar, sin haber hecho el trabajo previo de identificación. Un juez pausó temporalmente el proceso, pero la ciudad apeló y el impuesto sigue en marcha hasta que la Justicia resuelva.

La ciudad también envió notificaciones a alrededor de 17.000 propiedades que considera potencialmente sujetas al impuesto, invitándolas a solicitar exenciones. Mamdani lo anunció con un posteo celebratorio en redes sociales que decía: "Si tenés una segunda vivienda en Nueva York valuada en más de USD 5 millones, revisá tu buzón cuando estés de vuelta en los cinco boroughs, porque tenés correo". Tras la avalancha de quejas de personas que reclamaron haber recibido las cartas por error, el alcalde extendió el plazo para las solicitudes de exención.

Stewart Sterk, profesor de derecho inmobiliario en la Cardozo School of Law, anticipó que esta no será la última demanda: "Esto va a ser materia de litigios por bastante tiempo", dijo, proyectando decenas de casos individuales de propietarios que impugnen exenciones denegadas.

La pregunta que queda abierta

Gravar a quienes usan la ciudad sin pagar sus impuestos es una idea con lógica política irresistible. Ejecutarla en el mercado inmobiliario más opaco del mundo es otra historia. Si Mamdani no logra convertir los USD 500 millones proyectados en recaudación real, el costo político podría ser tan alto como el jurídico.

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