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Duplicó la producción de carne por hectárea: el método de una empresa familiar que desafía los límites del campo argentino

El Compinche Agro pasó de 120 a 240 kilos de carne por hectárea en Benito Juárez aplicando un sistema integral que combina genética, sanidad y cadena forrajera.

Foto de Ariel SeratoPor Ariel Serato · Cofundador y editor de IA y Tecnología2 min de lectura
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Imagen: Duplicó la producción de carne por hectárea: el método de una empresa familiar que desafía los límites del campo argentino
Foto: La Nación Economía

Duplicar la producción de carne sin duplicar la superficie. Eso es exactamente lo que logró El Compinche Agro, y el modelo que usaron merece atención.

La empresa familiar nació en 2018 a partir de la escisión de Haras la Quebrada. María Inés Ceriani Cernadas heredó dos unidades productivas: 2.200 hectáreas ganaderas en Benito Juárez, provincia de Buenos Aires, y 1.060 hectáreas agrícolas en Teodelina, Santa Fe.

De 120 a 240 kilos: qué cambió

El salto no fue producto de una sola decisión, sino de un sistema. Según la información disponible, las claves incluyeron servicio estacionado corto, eliminación de vacas sin ternero, un plan sanitario estricto y cadena forrajera de calidad.

A eso se sumó la inseminación artificial en entre 800 y 1.000 vientres por año, uso de genética de alto potencial y personal capacitado. El resultado: la producción de carne pasó de 120 a 240 kilos por hectárea en Benito Juárez.

El otro frente: hacienda gorda en Santa Fe

En Teodelina, el enfoque fue distinto pero igualmente preciso. La empresa produce hacienda gorda de 480 kilos y trabaja con rotaciones agrícolas de trigo/soja-maíz-soja en 960 hectáreas.

La integración entre las dos unidades —ganadera y agrícola— es parte del diseño estratégico que explica la escala del resultado.

Lo que este caso le dice al sector

En un contexto donde la ganadería argentina enfrenta presión sobre márgenes y superficie, el caso de El Compinche Agro muestra que la intensificación eficiente —no la extensión territorial— puede ser el verdadero diferencial competitivo.

La pregunta que queda abierta: ¿cuántas empresas familiares tienen el capital humano y técnico para replicar este modelo sin tropezar en el intento?

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