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Sociedad

Urgente: "La mantenía encerrada": lo que ratificó un policía.

El inspector que intervino la madrugada del episodio en Belgrano confirmó ante la fiscalía lo que había escrito en el acta original, mientras Candela Arizaga pidió ampliar su propia declaración.

Por Neidi Bruscella
3 min de lectura
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Facundo Moyano y su novia Candela Arizaga | Captura de pantalla

La causa que investiga a Facundo Moyano por presuntas lesiones leves y privación ilegítima de la libertad, en un contexto de violencia de género, sumó este martes 18 de agosto un testimonio que complica la situación judicial del exdiputado y sindicalista.

Se trata de la declaración del inspector Matías Ríos, de la Policía de la Ciudad, quien fue uno de los tres efectivos citados a prestar testimonio ante la fiscal Florencia Nocerez, a cargo de la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N.° 3 de la Ciudad de Buenos Aires. Ríos fue el oficial que, la madrugada del 4 de agosto, intervino en la zona del edificio ViewPoint, sobre avenida del Libertador al 5400, en Belgrano, luego de que un vecino alertara al 911 sobre la situación.

Según el acta que Ríos firmó aquella madrugada —y que ratificó ahora ante la fiscalía—, al interceptar a Candela Arizaga en la vía pública, la joven, de 23 años, le manifestó ser la novia de Moyano y le dijo que "mientras estaban en su domicilio particular fue golpeada", además de asegurar que él "la mantuvo dentro de la finca en contra de su voluntad", razón por la que aprovechó la oportunidad para salir en busca de ayuda. El propio Ríos había descrito que encontró a la joven "en estado de excitación" y con muy poca ropa, mientras Moyano la perseguía a la carrera por la avenida.

Junto a Ríos, también declararon ese martes Estefanía Verón, la agente que acompañó a Arizaga en su traslado al Hospital Pirovano, y Silvana Salerno, integrante de la Brigada de Género que la entrevistó durante su internación. Según pudo saberse, los tres testimonios se mantuvieron en línea con lo expuesto en el sumario inicial de la causa.

En paralelo, el mismo día se conoció que Arizaga, a través de su abogado Roberto Herrera, solicitó ante el Ministerio Público de la Ciudad ampliar su propia declaración testimonial, con el argumento de que existen aspectos que no recordó en su primera exposición y que resultarían relevantes para el contexto general del caso.

El dato resulta significativo porque, en su primera declaración desde el hospital, Arizaga había ofrecido una versión distinta a la que había recogido el oficial Ríos: en ese momento, ratificó que Moyano "no le pegó", que "no le hizo nada", y atribuyó el episodio al "consumo de drogas". El propio Moyano, por su parte, también negó ante la Justicia haber ejercido cualquier tipo de violencia contra su pareja, y llegó a denunciar que un policía lo golpeó durante el operativo.

La causa continúa en plena etapa de instrucción, con una agenda de 14 testigos que se extiende hasta el 31 de agosto, cuando está previsto que declaren la madre y la hermana de Arizaga. Hasta el miércoles y jueves de esta semana, restan las testimoniales de médicas del SAME, del Hospital Pirovano y de la División Medicina Legal, además de la empleada doméstica de Moyano.

Moyano continúa imputado por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en contexto de violencia de género, y la medida restrictiva que le impide acercarse a Arizaga sigue vigente mientras avanza la investigación.

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