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Sociedad

Un eurodiputado con 800.000 votos encerrado en un bar de Ceuta: Alvise denuncia que le impidieron ejercer sus derechos.

El eurodiputado de Se Acabó La Fiesta fue evacuado por la Policía sin poder dar su discurso, responsabilizó a Marlaska y a Sánchez y anunció acciones legales.

Por Neidi Bruscella
4 min de lectura
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Credito: Captura de pantalla de video oficial, con intervención de IA

El sábado 1 de agosto de 2026 estaba previsto un acto político en la plaza de los Reyes de Ceuta convocado por Se Acabó La Fiesta, el partido del eurodiputado Luis Alvise Pérez. El contexto no podía ser más cargado: Ceuta atravesaba los días posteriores a la mayor crisis migratoria de su historia, con más de 60.000 personas que habían cruzado desde Marruecos en menos de 48 horas. Alvise eligió ese momento y ese lugar para hacer visible su postura. Lo que ocurrió después superó cualquier previsión.

Antes del inicio del acto, previsto para las 20:00 horas, un grupo de vecinos ya había increpado a Alvise cuando se encontraba en un bar de la ciudad autónoma, escoltado por la Policía Nacional y acompañado por el influencer político Vito Quiles. El eurodiputado permaneció más de una hora encerrado en una cafetería del Revellín mientras, en el exterior, decenas de personas le impedían salir y le exigían que abandonara la ciudad.

El líder de Se Acabó La Fiesta fue finalmente evacuado por la Policía Nacional de la concentración convocada en la plaza de los Reyes de Ceuta ante las contramanifestaciones de ciudadanos de origen marroquí que coreaban "fuera" y "Ceuta unida, no dividida." Los agentes lo escoltaron por la Plaza de Correos hasta las inmediaciones de la Delegación del Gobierno, donde tenía previsto realizar su intervención. El discurso nunca se dio. Alvise abandonó la calle Beatriz de Silva en un furgón de la Policía Nacional sin haber podido hablar.

Desde su cuenta en X, Alvise fue contundente en su denuncia. Responsabilizó directamente a la Delegación del Gobierno, al ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska y al presidente Pedro Sánchez por lo ocurrido, y anunció que emprenderá acciones legales. "No hay normalidad en Ceuta. Hay miedo, presión y una soberanía española cada vez más debilitada", escribió el eurodiputado, quien además advirtió que responsabilizaba a esos funcionarios de su integridad física si algo le ocurría.

Al menos 8 islamistas fueron identificados por lanzamiento de botellas y porte de armas blancas contra el evento de SALF en Ceuta. El propio Alvise documentó el episodio y lo difundió en sus redes bajo el mensaje: "La normalidad de Pedro Sánchez ha sido que no hayamos podido celebrar un acto legal por violencia explícita de musulmanes radicales. Ceuta es España."

El episodio también afectó a Núcleo Nacional, otra organización que tenía previsto un acto en la misma zona. Un grupo de aproximadamente 20 miembros de Núcleo Nacional fue escoltado por la Policía Nacional hasta el puerto de Ceuta, tras no poder realizar su concentración prevista en la plaza de los Reyes. Los integrantes del grupo ni siquiera llegaron a la plaza: permanecieron en la estación marítima mientras decenas de ceutíes se concentraban para mostrar su rechazo con el mensaje "Ceuta no necesita que venga nadie de fuera."

Entre los contramanifestantes hubo posiciones diversas. El activista Abdellah Mohamed defendió que "no queremos que venga gente de fuera, con su populismo, a ganarse votos con nuestra mierda." Otros vecinos increparon a Alvise con frases como "aprovecháis la situación para sembrar odio" y "yo soy español, español", dejando en claro que el rechazo no era solo de ciudadanos de origen marroquí sino también de parte de la comunidad ceutí que consideró la visita como una operación política oportunista.

Lo que ocurrió en Ceuta este sábado abre una pregunta que el Gobierno español no puede ignorar: ¿puede un eurodiputado electo con más de 800.000 votos ser impedido de dar un discurso político en suelo español por la presión de una contramanifestación? La respuesta que dé el sistema institucional a esa pregunta dirá mucho sobre el estado real de la democracia española en uno de sus momentos más tensos de los últimos años.

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