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Startups

Silicon Valley deja los vests de Patagonia: la 'Hot Girl Renaissance' que rediseña cómo se vende una startup

Una app de citas con IA, una lista de 'los más dateables de SF' y 15.000 postulaciones en 24 horas revelan un cambio profundo en cómo el ecosistema tech se…

Foto de Julián BrusPor Julián Brus · Cofundador y editor de Negocios y Economía3 min de lectura
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Imagen: Silicon Valley deja los vests de Patagonia: la 'Hot Girl Renaissance' que rediseña cómo se vende una startup
Foto: Wired

La cultura de ventas de Silicon Valley cambió de cara. Literalmente.

Durante décadas, el marketing tech fue 'nerds vendiéndoles a otros nerds'. Hoy, los fundadores que saben moverse en cámara, construir narrativa personal y ser carismáticos tienen una ventaja competitiva real sobre los que solo saben codear.

La chispa: una lista, un tweet y 15.000 postulaciones

El 31 de agosto, Celeste Amadon —fundadora de Known, una app de citas potenciada por IA— publicó un hilo en X anunciando la creación de San Francisco's Hot List: un ranking de 'las personas más dateables de SF', evaluadas según criterios como ambición, reputación, logros y 'aura'. Adjuntó un link para que cualquiera nominara a sus amigos solteros.

La respuesta fue inmediata y polarizada. En redes, muchos lo calificaron de 'cringe'. Una fundadora llegó a postear: 'La solución al dating en SF es irse de SF'. Pero el ruido importaba menos que los números: según Amadon, el formulario acumuló más de 15.000 envíos en las primeras 24 horas.

'No quiero sonar cursi, pero la escena de citas de SF merece que alguien la defienda', le dijo Amadon a WIRED. 'Recibe muchas críticas como un lugar donde es difícil conocer gente, pero hay personas increíblemente elegibles en todos los sentidos'.

El fenómeno detrás del fenómeno

El 28 de agosto, Georgia Witchel —fundadora de la startup de biotech Mantis— había publicado un hilo titulado 'Tech Is Having a Hot Girl Renaissance', donde describía cómo las redes se llenaron de 'mujeres jóvenes y atractivas tomando selfies para promocionar sus startups', citando a Known y a la compañía de seguros Corgi como ejemplos.

Su argumento no era una crítica moral al fenómeno, sino una explicación estratégica de por qué emergió: el vibe coding bajó la barrera de entrada al mundo tech, y eso elevó el estándar de marketing. 'El hecho de que puedas construir un producto complejo ya no te da el lujo de no ser carismático', sostuvo Witchel. 'La gente lo está reconociendo'.

Brooke LeBlanc, head of community de Corgi —mencionada en el hilo de Witchel—, respondió con ironía desde X: 'Mi mamá acaba de enterarse del renacimiento de las chicas hot en tech y está absolutamente encantada. Nadie en mi familia de Georgia puede creer que sea noticia que una mujer se preocupe por cómo se ve'.

La estética como ventaja competitiva

El verano pasado, Madison Kanna y Cat Orman —dos mujeres que trabajan en tech— organizaron una fiesta con ratio forzado en un showroom de Tesla en San Francisco: igual cantidad de hombres y mujeres, con una regla explícita en la invitación: 'los vests de Patagonia serán rechazados en la puerta'.

Amadón admite que la Hot List fue diseñada para capitalizar esa conversación y generar 'discurso positivo' alrededor del dating en San Francisco. El primer lote de nominados incluyó a Jasper Carmichael-Jack, CEO de Artisan, una compañía de IA, y a la propia LeBlanc. Ningún vest de Patagonia a la vista.

Lo que está en juego no es solo estética. Es quién capta atención, inversión y talento en un mercado donde el producto ya no alcanza para diferenciarse.

¿Cuánto vale la carisma en la próxima ronda de funding?

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