Ocho años, un ascenso y una salida que expone lo que el fútbol femenino aún no resuelve
Lali Esquivel dejó Gimnasia tras sentir que la libertad de expresión tenía costo: su historia revela la brecha entre visibilidad y condiciones reales del…
Por Ariel Serato · Cofundador y editor de IA y Tecnología3 min de lectura
No se fue por desamor. Se fue porque sintió que hablar tenía consecuencias.
Marilyn 'Lali' Esquivel anunció su salida de Gimnasia de La Plata después de ocho años como referente del fútbol femenino del club, participando del ascenso a Primera División en 2019 y construyendo una historia que, según sus propias palabras, va más allá de lo deportivo. Pero la despedida no fue en buenos términos.
El límite que nadie debería tener que cruzar
"Recibí mensajes que me hicieron sentir que si decidía hablar públicamente sobre determinadas cuestiones de la gestión, podía haber consecuencias en mi vínculo con el club", contó Esquivel. Meses de intentos de diálogo interno, sin resultado. "Llega un momento en el que si sentís que no hay posibilidades reales de comunicarte, tenés que replantearte desde dónde podés seguir", explicó.
Su salida no es un portazo emocional: es una declaración estructural. "Aprendí que amar a una institución no significa aceptar cualquier cosa en su nombre", sostuvo. Y cerró con una frase que resume todo: "Me corro del lugar, no de la lucha".
La otra cancha: trabajar de mañana, jugar de tarde
Esquivel combina desde hace una década su carrera futbolística con un empleo en el área administrativa contable de un programa de energía renovable. Por las mañanas trabaja. Por las tardes entrena y compite. "No es que yo puedo vivir del fútbol. Me encantaría, pero no tengo la oportunidad", dijo a Infobae.
Esa rutina no es una excepción: es la norma en el fútbol femenino argentino. El torneo creció, la visibilidad aumentó, las oportunidades comerciales se ampliaron. Pero la estructura que permite que una jugadora se dedique exclusivamente a competir todavía no existe para la mayoría.
Lo que sí se construyó, y cómo
Esquivel fue parte del ascenso de Gimnasia a Primera División en 2019, el recuerdo que identificó como "el más lindo" de su etapa. También valoró el trabajo de una subcomisión que en 2023 consiguió recursos concretos: hielo, bebidas deportivas, viandas, indumentaria y, por primera vez, el pago de puntos a las jugadoras. "Demuestra que conocer las necesidades de adentro y generar vínculos puede transformar propuestas en soluciones concretas", destacó.
En 2023 también sumó una experiencia internacional: se incorporó a Olimpia de Paraguay, fue campeona del torneo local y jugó la Copa Libertadores Femenina, llegando a cuartos de final. "La Copa Libertadores la organiza Conmebol y es muy profesional. Me encantaría que el fútbol acá sea así", dijo al comparar ambos contextos.
Lo que sigue
Esquivel regresó a Gimnasia en 2024 y en enero el club había anunciado su renovación, destacando que "refuerza la identidad del fútbol femenino" del club. Meses después, esa misma jugadora anunció su salida.
"Nunca imaginé cerrar mi etapa así", escribió. "Todavía tengo mucho para dar y no quiero que una experiencia difícil defina el final de mi carrera".
La pregunta que deja abierta su historia no es cuándo volverá a jugar. Es cuándo el fútbol femenino argentino dejará de depender del sacrificio personal de quienes lo sostienen.






