Independiente, el gigante que no encuentra piso: crisis sin fin entre presidentes y entrenadores que se van
El club más ganador del mundo en torneos internacionales acumula décadas de colapso institucional y futbolístico que ninguna conducción logró revertir.
Por Ariel Serato · Cofundador y editor de IA y Tecnología2 min de lectura
No hay fondo a la vista. Independiente de Avellaneda —el club argentino con más Copas Libertadores en su historia— transita una crisis que avanza sin señales de freno, con una rotación permanente de entrenadores y presidentes que no alcanza para detener la caída.
El huevo o la gallina de la decadencia
La pregunta que nadie puede responder con certeza es cuál llegó primero: ¿las malas administraciones arruinaron al club, o fue el deterioro deportivo el que abrió la puerta a la gestión deficiente? Según La Nación, el ciclo es tan largo que ambas causas se retroalimentan sin que ninguna conducción haya logrado cortar el nudo.
El resultado es un club que pasó del orgullo nacional —referencia inevitable para escritores como Mario Vargas Llosa, que alguna vez escribió sobre su fascinación con el fútbol rioplatense— a convertirse en caso de estudio sobre cómo una institución puede dilapidar su capital simbólico y deportivo en pocas décadas.
Desfilan caras, persiste la crisis
Lo que La Nación describe no es una crisis coyuntural sino estructural: el problema no cambia con cada nuevo presidente ni con cada nuevo cuerpo técnico. La puerta giratoria de dirigentes y entrenadores es, en sí misma, parte del diagnóstico.
Para un club que supo ser referencia continental, la pregunta que queda abierta es la más incómoda: ¿hay proyecto real detrás del próximo cambio, o simplemente otro turno en la silla?






