El sacrificio que forjó a Messi: su padre se levantaba a las 4 AM para llevarlo a entrenar
Tras la muerte de Jorge Messi, resurgen sus palabras a Zidane: el hombre que madrugaba todos los días para que su hijo pudiera ser el mejor del mundo.
Por Ariel Serato · Cofundador y editor de IA y Tecnología3 min de lectura
El motor detrás del mejor jugador de la historia no usaba botines. Trabajaba en una fábrica siderúrgica, volvía a las cuatro o cinco de la tarde y, sin descansar, llevaba a su hijo a entrenar. Todos los días.
La muerte de Jorge Messi resignificó una conversación que Lionel tuvo hace tres años con Zinedine Zidane en Miami, organizada por la marca deportiva que lo acompaña desde sus inicios. En ese encuentro íntimo entre dos de las mayores leyendas del fútbol, el capitán de la selección argentina dejó un testimonio que ahora duele con otra intensidad.
Las 4 de la mañana como punto de partida
"Me acuerdo que mi papá se levantaba todos los días a las cuatro de la mañana, volvía cuatro o cinco de la tarde y cuando llegaba tomaba unos mates rápido y nos íbamos a entrenar y así casi toda la semana", recordó Messi ante Zidane, según consignó Infobae.
No había pausa. No había queja. Solo la rutina de un padre de Rosario que entendió antes que nadie que su hijo tenía algo distinto.
Cuando las obligaciones laborales de Jorge no le permitían estar, era Celia Cuccittini, su madre, quien asumía el rol. Nunca faltó a un entrenamiento.
Dos glorias, la misma historia
Zidane y Messi coincidieron en que el apoyo incondicional de sus padres fue determinante. Los dos crecieron en hogares humildes donde el fútbol era un proyecto familiar, no individual. Cada avance implicaba un esfuerzo colectivo.
"Valoro muchísimo todo ese esfuerzo que hacen por sus hijos", dijo Messi, ya padre él mismo, con la perspectiva de quien hoy puede acompañar a sus hijos al entrenamiento y sabe exactamente lo que eso significa.
Jorge también fue el arquitecto de decisiones críticas: negoció el tratamiento hormonal de Lionel cuando los clubes argentinos no respondieron, y gestionó el fichaje con el FC Barcelona que a los 13 años llevaría a la familia a Europa.
Lo que queda
Las palabras de Messi, dichas en un encuentro de marca hace tres años, se convirtieron hoy en un retrato póstumo. El sacrificio silencioso de Jorge —madrugadas, kilómetros, cansancio acumulado— es ahora parte del legado del hombre que hizo posible lo imposible.
La pregunta que queda flotando es sencilla y enorme al mismo tiempo: ¿cuántos Jorge Messi hay en el mundo que nunca verán a sus hijos levantar una Copa del Mundo?






