El hombre que controló el fútbol argentino por 35 años: un libro revela al Grondona que nadie conocía
Federico Polak publica 'Julio Grondona - una historia argentina', una investigación que desmonta el mito y expone al hombre detrás del poder.
Por Ariel Serato · Cofundador y editor de IA y Tecnología3 min de lectura
Hubo una sola persona que manejó el fútbol argentino durante más de tres décadas sin que nadie lograra retratarlo de verdad. Ahora, un libro intenta lograrlo.
Federico Polak, ex interventor de Boca Juniors en 1984, presenta Julio Grondona - una historia argentina (Editorial Claridad), una investigación construida a partir de testimonios de personas cercanas y no tanto al histórico presidente de AFA. La obra se presentará el 27 de agosto en el Salón Blanco de la Municipalidad de Avellaneda.
El poder detrás del personaje
Grondona condujo la AFA por 35 años y acumuló un peso que excedió ampliamente al fútbol: su influencia en la FIFA le permitió intervenir incluso en conflictos familiares internacionales. Según Polak, la esposa de Grondona, Nélida, que ingresó de adolescente como empleada al corralón familiar en Sarandí, fue la persona que más influyó en él a lo largo de su vida.
Pero el libro no se queda en el poder institucional. Polak encontró a un Grondona diferente al de la imagen oficial: en sus últimos años vivía en una casa en el campo en Loma Verde, se vestía de manera informal y recreaba, según el autor, algo del Sarandí de su infancia del que se había alejado.
Generoso y arbitrario: las dos caras de la moneda
Polak es directo al describir las contradicciones del personaje: generoso con sus vecinos de Sarandí y con quienes estimaba; sumamente arbitrario con quienes no le caían bien o actuaban fuera de su código. "Para enfrentarlo, era una persona complicada, que hasta podía infundir miedo", señala el autor.
Esa dualidad se reflejó también en su relación con los técnicos de la selección. A lo largo de su presidencia, Grondona trabajó con nueve entrenadores —desde Menotti hasta Sabella—. Polak cuenta que, pese a despreciar a Marcelo Bielsa, Grondona quería que continuara hasta el Mundial 2006 porque "sabía mucho de fútbol" y reconocía que el desastre de Corea-Japón 2002 había sido, en parte, mala suerte.
Un libro no autorizado
El origen del proyecto tiene su propia historia. Fue el periodista Sergio Olguín quien, en la presentación del libro anterior de Polak —Armando a Macri—, le preguntó qué venía después. Años más tarde, una de sus hijas lo convenció de abandonar otros proyectos y apostar por Grondona.
La familia del ex dirigente, que hoy maneja una estación de servicio en Sarandí, quería un libro conjunto con el periodista Ernesto Cherquis Bialo. Polak lo intentó, no funcionó, y decidió escribirlo de todas formas. Sin autorización familiar. El resultado es, según el propio autor, un rompecabezas armado con voces diversas que terminó cambiando la imagen que él mismo tenía del personaje.
La pregunta que queda abierta es la de siempre con los grandes poderes: ¿cuánto de lo que creíamos saber era real, y cuánto era lo que Grondona quería que supiéramos?






