El cofundador de Index Ventures advierte: la riqueza de la IA se redistribuirá, voluntaria o por fuerza
Neil Rimer, figura clave detrás de exits por $9.000M en 2024, dice que la concentración de riqueza generada por la IA no tiene salida sin redistribución. La…
Por Julián Brus · Cofundador y editor de Negocios y Economía4 min de lectura
La filantropía está en retirada. Y la presión política, en ascenso. Neil Rimer lo ve venir y lo dice en voz alta.
El cofundador de Index Ventures —una de las firmas de venture capital más exitosas de los últimos treinta años— afirmó en Atenas que tiene "una fuerte intuición de que habrá algún tipo de redistribución" de la riqueza acumulada alrededor de la inteligencia artificial. "Será voluntaria o involuntaria, pero ocurrirá", dijo Rimer. "Espero que sea voluntaria."
Una fortuna sin precedentes, un vacío filantrópico
El contexto que rodea esa frase es contundente. Forbes contabilizó 45 nuevos multimillonarios de la IA solo en 2026, con una riqueza combinada de 2,9 billones de dólares, y eso antes de que Anthropic u OpenAI hayan salido a bolsa. Elon Musk superó el billón de dólares de patrimonio neto tras el IPO de SpaceX el mes pasado, convirtiéndose en la primera persona en alcanzar esa marca.
Mientras tanto, la filantropía como comportamiento colectivo colapsa. El Giving Pledge —la promesa de Buffett y Gates para que los multimillonarios donen la mitad de su fortuna— convocó a 113 familias en sus primeros cinco años. En todo 2024, solo cuatro se sumaron. Y aunque las donaciones totales en Estados Unidos alcanzaron un récord de 592.500 millones de dólares ese año, el porcentaje de hogares que dona cayó por quinto año consecutivo, un 4,5% solo en 2024.
Dos caminos, uno histórico
Rimer no lo plantea como teoría. Lo respalda la historia. En 1889, Andrew Carnegie publicó El Evangelio de la Riqueza, exhortando a los ricos a distribuir sus fortunas en vida. Décadas después, cuando ese camino voluntario no alcanzó, Franklin Roosevelt impuso una tasa marginal de hasta el 79% bajo la presión populista de Huey Long. Redistribución forzada, como último recurso.
Hoy, California vota este año un impuesto patrimonial del 5% para multimillonarios. Google ya reaccionó: sus fundadores Sergey Brin y Larry Page trasladaron su residencia a Florida. OpenAI, que podría salir a bolsa en 2027, habría acelerado los tiempos también por motivos fiscales. Y según reportes, la compañía exploró ceder al gobierno federal un 5% de su capital —una movida que Sam Altman enmarca como compartir los beneficios de la IA con el público, pero que los críticos leen como cobertura política en Washington.
El peso real de los números
La concentración es histórica en la cima, aunque no en el agregado. El 1% más rico de los hogares estadounidenses controla el 31,7% de la riqueza, un récord desde que la Reserva Federal comenzó a rastrearlo en 1989. Pero el economista Gabriel Zucman calcula que en 1910 las cuatro mayores fortunas de EE.UU. representaban el 4% del PBI; hoy, 19 hogares concentran el 14%.
Cuando Anthropic y OpenAI completen sus IPOs, sus empleados combinados tendrán suficiente riqueza para comprar casi un tercio de todas las viviendas del área metropolitana de San Francisco. Muchos de esos empleados, incluso los vinculados al altruismo efectivo, no están construyendo planes filantrópicos: están haciendo angel investing o lanzando sus propias startups.
Lo que Rimer realmente dice
Rimer no habla desde la periferia. Index ha recaudado cerca de 15.000 millones de dólares desde su fundación, y solo el año pasado los exits de Figma y la compra de Wiz por parte de Google le generaron a la firma aproximadamente 9.000 millones de dólares. Su credibilidad es la del que tiene la piel en el juego y aun así dice lo que otros prefieren callar.
Lo que lo inquieta no es solo la desigualdad. Es lo que llama "el centro moral de las empresas tecnológicas". Cuenta que de estudiante en Stanford en 1984, Jobs y Apple eran "héroes" porque construían algo que sentía genuinamente bueno para el mundo. Hoy, escucha a sus propios hijos hablar de ciertos líderes tech en un tono radicalmente distinto.
La pregunta que deja abierta no es si habrá redistribución. Es quién la conducirá: los que acumularon, o los que legislan.






