Chip Wilson declaró la guerra a su propia empresa: Lululemon se parte en dos
El fundador con el 8,4% del capital lanzó una batalla de poder, Elliott Management apuesta US$1.000 M y el CEO ya renunció. La marca más rentable del…
Por Julián Brus · Cofundador y editor de Negocios y Economía3 min de lecturaLululemon controla el 20% del mercado de athleisure global. Y aun así, su fundador acaba de declararle la guerra.
Chip Wilson —quien creó la compañía en 1998 y sigue siendo uno de sus principales accionistas— lanzó a fines de diciembre de 2025 una batalla de poder formal para forzar la salida de tres directores de la junta. Su diagnóstico es brutal: la empresa se convirtió en una corporación dinosaurio sin innovación, y la junta actual carece de la "obsesión técnica por productos" que construyó la marca.
Un CEO que se va, un fondo activista que entra
El conflicto no ocurre en el vacío. Calvin McDonald renunció como CEO en diciembre de 2025, dejando la compañía bajo un liderazgo interino compartido entre la CFO Meghan Frank y el CCO André Maestrini. Al mismo tiempo, Elliott Investment Management —uno de los fondos activistas más temidos del mundo— construyó una posición de US$1.000 millones en la empresa y presiona para instalar a Jane Nielsen, ejecutiva de Ralph Lauren, como próxima CEO.
Lululemon confirmó que revisará las nominaciones de Wilson en la asamblea de accionistas del próximo año.
Los errores que nadie quiere admitir
Las críticas de Wilson no son solo filosóficas. La compañía acumula decisiones que erosionaron valor: la adquisición de Mirror por US$500 millones en 2020 —cuyo valor fue completamente amortizado— y la expansión hacia categorías como calzado y parkas que diluyeron el foco de marca. Más recientemente, un recall de la línea 'Get Low' por problemas de transparencia en la tela dañó la reputación del producto central.
Mientras tanto, Alo Yoga (1,3% de market share) y Vuori (2,9%) ganan terreno con jugadas más ágiles y narrativas de marca más coherentes.
¿Historia que se repite o alarma real?
Hay un dato que matiza el dramatismo: hace una década, Wilson ya escribió una carta abierta con quejas similares. En los nueve años siguientes, Lululemon triplicó sus ingresos. Pero hoy el contexto es distinto: un CEO fuera, un fondo activista adentro, un fundador en guerra pública y una acción volátil con inversores que ven sus carteras caer mientras los competidores avanzan.
Wilson no busca un asiento en la junta para sí mismo. Dice que su campaña es sobre obligar a Lululemon a comprometerse con liderazgo creativo genuino. La pregunta que el mercado empieza a hacerse es si esa pelea interna consume a la empresa antes de que alguien la gane.
3 variantes de titular (recomendada: opción 1)
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