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Internacionales

Trump quiere a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, como nuevo secretario general de la ONU

El presidente estadounidense busca que el mandamás del fútbol global reemplace a António Guterres al frente del organismo internacional. El acercamiento tras la Copa del Mundo 2026 reordena el tablero diplomático y genera un impacto directo en la postulación del argentino Rafael Grossi.

Por Neidi Bruscella
4 min de lectura
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Trump e Infantino, fotografiados el domingo en la final del Mundial, estrecharon su amistad durante el campeonato de fútbol. ZUMAPRESS.com

Tras la reciente culminación de la Copa del Mundo, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, estaría impulsando formalmente la candidatura del titular de la FIFA, Gianni Infantino, para convertirse en el próximo secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La iniciativa trasciende en un contexto de recambio institucional en el organismo multilateral, cuyo mandato actual a cargo del portugués António Guterres finaliza a fin de año.

Según revelaron fuentes diplomáticas a la prensa estadounidense, la valoración del mandatario norteamericano se consolidó durante el desarrollo del Mundial 2026, coorganizado por Estados Unidos, México y Canadá. Desde la Casa Blanca ponderan que el dirigente suizo posee el reconocimiento internacional y una capacidad técnica diferencial para entablar negociaciones complejas con más de dos centenares de delegaciones globales.

El sorpresivo posicionamiento de Washington introduce una variante de peso en el escenario de sucesiones de la diplomacia multilateral. La propuesta de la administración Trump impacta de lleno en las aspiraciones del diplomático argentino Rafael Grossi, actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), quien contaba con el respaldo institucional para competir por la conducción del organismo de Naciones Unidas.

Dentro de los pasillos diplomáticos se destaca la analogía operativa entre ambas organizaciones. Mientras que la ONU cuenta con 193 estados miembros, la FIFA reúne a 211 asociaciones nacionales de fútbol, un factor que los promotores de la iniciativa destacan como prueba de la destreza de Gianni Infantino para articular consensos y liderar estructuras de alcance planetario.

El proceso de designación requerirá de una compleja arquitectura de acuerdos geopolíticos en la sede de Nueva York. Cualquier aspirante a la secretaría general de la ONU debe obtener primero la recomendación formal del Consejo de Seguridad —integrado por 15 naciones donde las potencias ostentan derecho de veto— para luego ser ratificado por la Asamblea General.

Analistas internacionales advierten sobre las reglas no escritas que rigen tradicionalmente la elección del máximo cargo diplomático. La costumbre de rotación geográfica sugería que la próxima conducción debía corresponder a representantes de América Latina o el Caribe, motivo por el cual figuras regionales como el argentino Rafael Grossi o la expresidenta chilena Michelle Bachelet figuraban entre las opciones con mayor tracción.

Pese a que la postulación aún no cuenta con la confirmación oficial del propio dirigente deportivo, la sola propuesta vuelve a tensionar la relación de la Casa Blanca con los organismos multilaterales. La jugada refleja el estilo disruptivo de la diplomacia norteamericana, dispuesta a instalar actores externos al circuito diplomático tradicional en los principales foros de decisión internacional.

La definición de la nueva conducción de la ONU se resolverá en los próximos meses antes del cierre del período de sesiones. El desenlace determinará si la candidatura promovida por Washington logra destrabar los vetos cruzados en el Consejo de Seguridad o si prevalece la nómina de diplomáticos de carrera que compiten por el liderazgo global.

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