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Reactores nucleares flotantes para puertos e IA: la startup que desafía la ley de California

Bluecore Energy quiere anclar pequeños reactores en barcazas para alimentar centros de datos y puertos. Lo hace desde un estado donde construir nuclear es…

Foto de Ariel SeratoPor Ariel Serato · Cofundador y editor de IA y Tecnología4 min de lectura
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Imagen: Reactores nucleares flotantes para puertos e IA: la startup que desafía la ley de California
Foto: ALEXANDER NEMENOV/AFP via Getty Images

El combustible del próximo gran salto de la IA podría venir del mar. Y, paradójicamente, podría arrancar en California, el estado que prohibió construir nuevas plantas nucleares hace exactamente 50 años.

Este verano, el Puerto de Long Beach firmó un acuerdo con la administración Trump para desarrollar pequeños reactores modulares (SMR) que alimenten puertos, centros de datos y buques de carga con energía libre de emisiones. La contraparte privada es Bluecore Energy, una startup fundada apenas en enero de este año.

La idea: llevar el reactor al agua, no al suelo

Bluecore recaudó USD 10 millones en una ronda pre-seed y se convirtió en la primera empresa nuclear en asociarse con la Administración Marítima de EE.UU. (MARAD) para desarrollar reactores offshore, según informó Fortune.

Su fundador y CEO, Kofi Asante —31 años, ghanaés-americano, ex Uber Freight y ex startup de barcazas eléctricas Arc—, lo explica con lógica de eliminación: "Si necesitás esa cantidad de energía, llegás a un reactor nuclear. Y si necesitás espacio físico, dos tercios del mundo es agua."

Cada reactor de 10 megavatios montado sobre una barcaza puede abastecer el equivalente a 10.000 hogares, puede ser remolcado a otra ubicación y puede apilarse junto a otras unidades para escalar la capacidad. La conexión a tierra se haría mediante cables submarinos, lo que elimina la necesidad de instalarse en zonas urbanas o portuarias.

El momentum federal que acelera todo

El movimiento no es solo privado. Esta semana, MARAD anunció una alianza con la empresa londinense Core Power para desarrollar marcos regulatorios y tecnología para una futura flota de buques de carga nucleares. Un día después, EE.UU. y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) lanzaron la iniciativa ATLAS, orientada a avanzar en SMRs y micro-reactores para el transporte marítimo comercial.

El argumento de fondo: los barcos de carga representan cerca del 3% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero —equivalente a todas las emisiones del continente africano—, y los reactores nucleares solo necesitan reabastecerse cada dos o tres años, frente al reabastecimiento por viaje de los motores convencionales.

"Me parece muy viable. Es cuestión de cuándo, no de si va a ocurrir", dijo Max Hopkins, analista de energía nuclear en CITIC CLSA, refiriéndose al crecimiento del sector offshore en aplicaciones militares, marítimas y de centros de datos de IA.

La barrera real: California y sus 50 años de prohibición

Asante lo sabe y no lo esquiva. California prohibió la construcción de nuevas plantas nucleares en 1976. El CEO del Puerto de Long Beach, Noel Hacegaba, reconoció que legisladores estatales ya debaten levantar esa restricción, y fue explícito: "Esta innovación está a años de convertirse en realidad debido a los avances tecnológicos y los obstáculos regulatorios que aún deben superarse".

Hopkins suma otra capa de realismo: los marcos regulatorios todavía tienen que construirse desde cero, igual que las cadenas de suministro y los sistemas de fabricación.

La propuesta de Bluecore tiene, sin embargo, un argumento propio frente a los riesgos climáticos y sísmicos: "Nuestras plantas nucleares flotantes son móviles. Ante clima severo, pueden reposicionarse rápidamente. También pueden estar sumergidas y tienen múltiples mecanismos de control que apagarán el reactor automáticamente si es necesario", dijo Asante.

La pregunta que queda abierta

¿Puede un reactor flotante competir económicamente con el gas natural o la energía solar? Aún no hay respuesta definitiva. Pero la lógica de escala —fabricar reactores en serie, como motores de avión, en lugar de construir una planta única para cada cliente— es el argumento central de Bluecore.

Si la regulación acompaña, el modelo podría replicarse en cualquier puerto del mundo. La startup ya tiene precedente técnico: Rusia puso en servicio en 2020 la primera planta nuclear flotante del mundo, sobre una barcaza en el Ártico.

Lo que pasó en el mar helado de Pevek podría llegar, en versión IA y escala global, al mayor complejo portuario del hemisferio occidental.

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