Los CDs vuelven a crecer: 16 millones vendidos y la mitad de los compradores no tiene reproductora
Un informe de Luminate revela que las ventas de CDs en EE.UU. subieron 16% en el primer semestre de 2026. El dato más llamativo: comprar ya no implica escuchar.
Por Julián Brus · Cofundador y editor de Negocios y Economía2 min de lectura
El CD no murió. Se reinventó como objeto de culto.
Según un nuevo informe de la firma de investigación Luminate, se vendieron 16,3 millones de CDs en Estados Unidos durante el primer semestre de 2026, lo que representa un aumento del 16% respecto al mismo período del año anterior.
El coleccionismo desplazó al consumo
El dato que rompe el esquema: aproximadamente la mitad de los compradores de las generaciones Z y Millennial no posee un reproductor de CD. No están comprando para escuchar. Están comprando para poseer, apoyar y coleccionar.
Luminate lo describe con precisión: "el CD fue recontextualizado, dejó de ser un formato funcional de audio para convertirse en un coleccionable accesible". Para las generaciones más jóvenes, adquirir música física es un acto de propiedad estética y de apoyo financiero directo al artista, independientemente de si el disco suena alguna vez.
K-pop como motor, pero no el único
El informe atribuye parte del crecimiento a lanzamientos masivos como ARIRANG de BTS y a una intensa agenda de releases de K-pop. Sin embargo, incluso eliminando esas ventas del cálculo, los CDs crecieron 6,7% en el período, lo que indica que el fenómeno es más amplio que un solo género.
El formato físico en general también avanzó: vinilos, CDs y cassettes sumaron un alza del 7,8% interanual. El vinilo lideró con 21,8 millones de unidades vendidas —superando al CD por varios años consecutivos—, mientras que el cassette alcanzó las 205.000 unidades, según datos de Denise Schenasi de Luminate citados por The Verge.
Lo que esto dice sobre el consumo cultural
La música en streaming es ubicua, gratuita o casi gratuita, y prácticamente inagotable. Precisamente por eso, comprar un CD en 2026 es una declaración de intención.
Es una tensión interesante para cualquier negocio de contenido: cuando todo es accesible, la escasez percibida y el vínculo emocional con el creador se vuelven el verdadero producto. El CD no compite con Spotify. Compite con una remera del artista o una entrada al show.
La pregunta que queda abierta: ¿qué otros formatos que dábamos por extintos están a punto de reencarnarse con otro propósito?




