La paradoja de la empatía: por qué los jefes tóxicos están ganando la carrera del crecimiento corporativo
Nuevos datos revelan una tendencia inquietante en el mundo empresarial: ejecutivos que admiten gestionar culturas tóxicas duplican el crecimiento financiero de sus pares más empáticos.
Por Ariel Serato · Cofundador y editor de IA y Tecnología2 min de lectura
En el mundo de los negocios, la narrativa dominante de los últimos años sostuvo que la empatía y el liderazgo positivo eran la fórmula ganadora para el éxito corporativo. Sin embargo, nueva evidencia apunta en una dirección incómoda: los gerentes y ejecutivos que admiten operar en culturas tóxicas están logrando duplicar el crecimiento financiero respecto de aquellos líderes reconocidos por su empatía.
Esta llamada "paradoja de la empatía" pone sobre la mesa una tensión real en el management contemporáneo. Los datos sugieren que, al menos en el corto plazo, ciertos estilos de liderazgo agresivos o exigentes estarían traccionando resultados económicos superiores, desafiando décadas de literatura corporativa que elogió la cultura del bienestar y la contención emocional en el trabajo.
La tendencia, documentada en el mercado anglosajón pero con resonancias claras para las empresas latinoamericanas y argentinas, abre preguntas clave para líderes de startups, pymes y grandes corporaciones de la región: ¿es sostenible ese modelo en el tiempo? ¿Qué costos ocultos —rotación de talento, reputación, salud organizacional— no aparecen aún en los balances? ¿Están los equipos de recursos humanos y los inversores midiendo las variables correctas?
El debate llega en un momento en que la inteligencia artificial y la automatización están redefiniendo los roles dentro de las organizaciones, lo que podría amplificar tanto los beneficios como los riesgos de cada estilo de liderazgo. Para el ecosistema de negocios en Argentina y América Latina, donde la retención de talento y la cultura organizacional son desafíos permanentes, entender esta paradoja se vuelve urgente.




