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Sociedad

La historia que conmociona a Colombia y Venezuela

Winder y Deivi Delfín perdieron a tres familiares en el terremoto de Venezuela y, semanas después de mudarse a Colombia en busca de un nuevo comienzo, volvieron a enfrentar el mismo miedo.

Por Neidi Bruscella
3 min de lectura
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Fuente X | T Noticias

Winder Delfín, de 15 años, y su hermano Deivi, de 17, se convirtieron en sobrevivientes de dos terremotos en menos de dos meses, una coincidencia que volvió a poner a su familia frente al mismo terror que intentaban dejar atrás. Su historia, publicada originalmente por The New York Times, generó conmoción en Colombia y Venezuela.

Todo comenzó el 24 de junio, cuando Venezuela fue sacudida por dos fuertes terremotos consecutivos, de magnitud 7,2 y 7,5, que dejaron un saldo de 6.301 fallecidos en todo el país. En La Guaira, los hermanos perdieron a tres integrantes de su núcleo familiar: su madre, su hermano menor —identificado como Moisés— y su abuela.

En las semanas posteriores a la tragedia, Winder y Deivi pasaron 26 días buscando entre los escombros junto a otras familias, con la esperanza de recuperar los cuerpos de sus seres queridos. Tras lograrlo, y ya sin fuerzas para permanecer en el lugar donde habían perdido tanto, decidieron mudarse a Cali, Colombia, donde vive y trabaja como barbero su padre, Deivid Delfín, de 44 años, en busca de un nuevo comienzo lejos del desastre.

Apenas unas semanas después de instalarse en la ciudad colombiana, la historia volvió a repetirse. El lunes 10 de agosto, a las 7:34 de la mañana, un terremoto de magnitud 7,4 con epicentro en San José del Palmar, Chocó, sacudió el occidente de Colombia y puso a Cali en estado de emergencia. En ese momento, Winder y Deivi se encontraban dentro de la vivienda familiar.

Los hermanos escaparon corriendo hacia la calle, presas del pánico y con el recuerdo todavía muy reciente de lo vivido en Venezuela. Su padre, que se encontraba fuera de la casa en ese momento, corrió desesperado al escuchar el temblor, temiendo volver a perder a sus hijos. Durante algunos minutos no logró ubicarlos, hasta que finalmente los encontró sanos y salvos.

El reencuentro estuvo cargado de una angustia difícil de describir. "Se me salieron las lágrimas y todo, porque me daba miedo lo que viví ya, lo que vivieron mis hijos. No quiero que les pase nada a mis hijos", relató Deivid en diálogo con The New York Times. Pese a no haber resultado heridos, los tres permanecieron fuera de la vivienda durante horas, atentos a posibles réplicas y todavía demasiado asustados para volver a entrar.

Semanas antes de este segundo terremoto, el padre de los adolescentes había expresado su deseo de ofrecerles a sus hijos la posibilidad de empezar de nuevo, lejos del dolor que habían atravesado en Venezuela. La tragedia en Cali, sin embargo, volvió a colocar a la familia frente a un miedo que parecía haber quedado atrás. Hasta el momento, el sismo en Colombia dejó un saldo de al menos 240 muertos y más de 900 heridos, según la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales.

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