La advertencia de un geólogo del Conicet: un terremoto como el de Colombia también podría ocurrir en Argentina, según Andrés Folguera.
El especialista de la UBA y el Conicet detalló las fallas activas que existen en el país y las diferencias con los sismos recientes en Colombia y Venezuela.

El fuerte terremoto que sacudió a Colombia el lunes 10 de agosto, con más de 240 muertos y miles de heridos, reabrió una pregunta que también se había planteado semanas antes tras los sismos en Venezuela: ¿podría ocurrir un fenómeno similar en Argentina? El geólogo Andrés Folguera, profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigador del Conicet, respondió que sí es posible, aunque remarcó que la probabilidad de que suceda en el corto plazo es baja.
Consultado por distintos medios, Folguera explicó primero que el terremoto colombiano y los registrados en Venezuela a fines de junio no están relacionados entre sí, pese a la cercanía temporal. Según detalló, el sismo venezolano respondió a un mecanismo particular: la placa del Caribe se hunde por debajo de Venezuela en dirección sudoeste, hacia Brasil, activando las fallas de Bocono y San Sebastián. El de Colombia, en cambio, fue un sismo profundo —de unos 96 kilómetros—, producto de una ruptura dentro de la propia placa que desciende bajo el continente.
Ambos eventos, sin embargo, son un recordatorio de que Sudamérica se asienta sobre una de las regiones geológicamente más activas del planeta, en la zona donde convergen la placa de Nazca y la placa Sudamericana. Esa interacción, explicó el geólogo, activa fallas tanto profundas como superficiales de manera permanente, aunque la enorme mayoría de esos movimientos resultan imperceptibles para la población.
Sobre el caso argentino, Folguera recordó que el país cuenta con un historial de terremotos destructivos y fallas conocidas, entre los que mencionó los sismos que afectaron a Mendoza y San Juan durante el siglo XX, con el de San Juan de 1944 como el más recordado, además de otros movimientos registrados en el siglo XIX. "Tenemos un historial de terremotos destructivos y de fallas conocidas cuyo desplazamiento produce estos tipos de magnitudes", sostuvo el especialista.
Consultado puntualmente sobre si un sismo de magnitud 7 u 7,5 podría repetirse en Argentina, Folguera fue claro: es posible, pero "muy poco probable" en el corto plazo. Entre las zonas de mayor riesgo, identificó a San Juan —particularmente la Sierra de Pie de Palo y la Sierra de Valle Fértil— y a Mendoza, provincias con antecedentes históricos de sismos destructivos.
El geólogo hizo una mención especial a La Rioja, a la que calificó como la provincia con "las fallas más activas del territorio argentino". Señaló en particular la falla que levanta la Sierra de Velasco y Ambato, que pasa por debajo de la propia ciudad de La Rioja, además de otras vinculadas a las sierras de Famatina, Ancasti y Conquija. En Salta, por su parte, ubicó el riesgo en el Valle de Lerma, el sistema subandino, la Quebrada de Humahuaca y los Valles Calchaquíes.
Esa lectura coincide con el mapa de peligrosidad sísmica elaborado por el INPRES (Instituto Nacional de Prevención Sísmica), que divide al país en cinco categorías de riesgo, de 0 a 4. La zona 4, la de mayor peligrosidad, abarca principalmente el norte de Mendoza y el sur de San Juan, incluyendo sectores donde se ubican las capitales provinciales. Esto no implica que el próximo gran sismo vaya a producirse necesariamente allí, sino que se trata de las regiones con mayor probabilidad de sufrir movimientos de magnitud significativa, motivo por el cual exigen normas de construcción sismorresistente más estrictas.
Folguera remarcó, de todos modos, que la ciencia puede identificar las zonas de mayor riesgo y las fallas activas conocidas —algo que permite establecer medidas de prevención y exigencias de construcción más seguras—, pero que la predicción exacta de terremotos, en términos de fecha y magnitud, todavía no es posible con la precisión suficiente. En la misma línea se pronunció Alejandro Giuliano, ex director del INPRES, quien sostuvo que las sierras del oeste argentino y sectores del noroeste "presentan condiciones para movimientos importantes debido a la presencia de fallas activas".

