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Sociedad

Hijos del poder: Inaceptable: quedó impune.

La Justicia de Mendoza anuló la condena que ya tenía firme Alejandro Verdenelli, que atropelló y mató a un joven de 21 años y se dio a la fuga.

Por Neidi Bruscella
3 min de lectura
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Fuente | TikTok | @lucasilardosuarini

La Justicia de Mendoza declaró prescripta la causa contra el empresario Alejandro Verdenelli, quien en 2017 atropelló y mató a Alan Villouta, de 21 años, en el Acceso Sur de Guaymallén. La resolución anuló la condena que Verdenelli ya tenía firme y lo dejó, en los hechos, libre de toda responsabilidad penal por la muerte del joven.

Villouta salía de trabajar en la pizzería de un shopping de Guaymallén, en la madrugada del 26 de agosto de 2017, cuando fue atropellado. Verdenelli no se detuvo en el lugar, huyó, y recién se entregó a la Justicia 60 horas después, cuando reconoció haber sido el conductor que embistió al joven.

En abril de 2020, Verdenelli fue condenado a 3 años de prisión en suspenso por homicidio culposo agravado, además de 8 años de inhabilitación para conducir. Su defensa apeló la sentencia, dando inicio a un extenso proceso judicial que se extendería casi seis años más, hasta esta semana.

Recién en febrero de 2026, la Sala 2 de la Suprema Corte de Mendoza notificó el rechazo del recurso de casación presentado por la defensa. Ante eso, Verdenelli intentó una última instancia —un recurso extraordinario federal—, que la Corte mendocina rechazó el 13 de abril, un día antes de que se cumpliera el plazo máximo de 6 años de prescripción para ese delito.

Sin embargo, Verdenelli —que se encontraba de viaje en Malargüe— fue notificado recién cuatro días después. Ese detalle se convirtió en el argumento central de su defensa para pedir la prescripción de la causa, pese a que tanto la Fiscalía como la querella sostuvieron que el plazo se había interrumpido el mismo 13 de abril, cuando la sentencia quedó firme, más allá de cuándo se notificara al acusado.

Pese a esa oposición, esta semana los mismos jueces que habían condenado a Verdenelli en primera instancia —Mauricio Juan, Horacio Cadile y Fernando Martínez— hicieron lugar al planteo de la defensa y declararon prescripta la causa, dejando al empresario sobreseído.

El padre de Alan, Andrés Villouta, calificó la decisión como una injusticia y apuntó directamente contra el sistema judicial: "La vida ajena tiene precio, y quien tiene la plata es dueño", lanzó, indignado, en diálogo con Los Andes. "Vamos a llegar a una sociedad en que, según tu billetera, vas a poder decidir quién vive y quién no", agregó, al remarcar que la resolución dejó "en nada" todo lo que la familia había sostenido durante nueve años de proceso judicial.

A nueve años de la muerte de su hijo, Villouta remarcó que nada compensará su ausencia, pero que la condena al menos representaba una forma de justicia. La familia continúa hoy sosteniendo actividades solidarias en memoria de Alan, mientras atraviesa una nueva instancia de dolor por una decisión que, para ellos, terminó premiando el paso del tiempo por sobre la responsabilidad penal.

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